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Mois Veros

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Seño, ¿y Dios qué reza?, por Darío Pérez

Dice una amiga mía que, en esto de la fe, se siente como una niña de 4 años. Yo no sé qué decirle…

– A ver, Josito, ¿ la D, con la I, con la O y con la S?
– DIO
– ¿Cómo que DIO?
– Sí, señorita, DIO la vida por nosotros
– ¿Y la S?
– ¡Uummmmm! Del plural, como coche y coches. Que DIO la vida muchas veces… y la sigue dando.

– Padre ¿por qué no hay cuadros de Jesús sonriendo?
– ¿Y tú te crees –le cuestiona otro niño- que según nos portamos todos es para que sonría?
– Pues la gente mayor siempre está seria y luego sonríe en las fotos. Igual Jesús hacía al revés, que siempre estaba sonriendo y se ponía serio para los cuadros.

– Profe, ¿a que el Espíritu Santo es una paloma?
– Sí, Juan.
– Lo ves, Álvaro. Por eso hay muchas en el Pilar.
– Ya. Y si es paloma, ¿por qué deja que las otras palomas se caguen en algunas iglesias? ¿Es que no les gusta lo que hacen dentro?

– A ver, muchachos –preguntaba el párroco- ¿Cuáles son los peligros del cristianismo? Y como pista os diré que uséis palabras que acaben en “ismo”.
– El egoísmo – Bien, Pablo
– El comunismo – También bien, Alberto
– El materialismo – Perfecto, María
– El catecismo -Ejem, esto… ¿alguno más?
– El capitalismo – Bien, Paula
– El consumismo – Eso es, Pedro
– Yo mismo… – Muy profundo, Miguel – …y usted mismo.

– ¡Niños! Tenéis que hacer un dibujo pero no vale fijarse en nada.
– ¡Que difícil! –corearon todos. Y después de un rato volvieron a la carga:
– Seño, ¿y Dios hizo el mundo sin copiar? ¿Y cómo se le ocurrió? ¡Qué imaginación!
– ¿Y de dónde sacó tantos colores? ¿Y cómo hizo para no salirse?
– Y con lo bien que le quedó todo, ¿por qué en lugar de guardárselo Él, nos lo regaló y dejó que se lo rompiéramos? A mí me daría rabia.

– Señorita, Dios es un machista.
– ¿Por qué?
– Porque deja a la madre de Jesús cuidando de Él y de la casa y está todo el día trabajando fuera.
– Pero es que Jesús -repuso Gonzalo- es el hijo más conocido, pero Dios tiene muchos más hijos y también tiene que cuidar de ellos.

– Profe, ¿a que la gente buena va al cielo?
– Sí.
– Lo ves, Javi, y se convierten en nubes… por eso cada vez llueve menos.

– Seño, ¿a qué colegio fue Dios?
– Dios no fue al colegio. Él lo sabe todo.
– ¿Y dónde da clase, en las iglesias? ¿Y cómo siendo tan buen profesor, aprendemos tan poco sus alumnos?

– Padre, ¿es verdad que Dios borra los pecados?
– Sí, claro
– Pues entonces voy a escribir siempre a lápiz y a repasar a “boli” sólo aquello que sepa seguro que es bueno.

– Profe, ¿Dios me quiere?
– Sí
– ¿Y me ama?
– Sí, te ama y te quiere.
– ¿Y por qué no me regala nada por San Valentín?
– Porque -interrumpió enojada Andrea- aún está esperando que le pidas una cita y te declares.

– Seño, ¿a que Dios tiene unas gafas para ver nuestro interior?
– Sí, supongo que algo así. ¿Por qué lo dices?
– Pues porque si no, no podría distinguir a los chinos.

– Padre, la vida eterna ¿cuánto dura?
– Hombre, pues muchos años.
– ¿Más de 100?
– Claro, la otra vida dura para siempre.
– ¿Y entonces por qué la gente es tan tonta que sólo se preocupa por esta vida?

– Señorita, el pan que nos mandan con el Padrenuestro ¿puede venir con Nocilla?
– Pues, seño, como yo tengo de todo, que mi trozo se lo den a los pobres.

– ¿Qué café toma Dios para estar siempre despierto?

– ¿En qué curso se estudia el idioma para hablar con Dios?

– ¿A qué juega Dios en su tiempo libre?
– Dios no tiene tiempo libre.
– ¿Por qué? ¿Es que le mandan muchos deberes?

– ¿Qué nota se sacaba Jesús en religión?

– Profe, ¿la vida de los niños es un regalo de Dios?
– Sí
– ¿Y por qué sólo las niñas llevan lazo?

– Padre, si la Misa es una comida con Dios y su familia, ¿por qué dura tan poco la sobremesa?

– Profe, ¿por qué Dios es tan cabezota con lo de la libertad?
– ¿Cómo?
– Sí, porque tal y como van las cosas, ya podía pensarse lo de comprar pilas para el mando a distancia y controlarnos Él.

– Seño, ¿por qué Dios no manda comida y mantas a los que se mueren de hambre y frío?
– Porque –se adelantó a responder Laurita- espera a que se las mandemos nosotros, que nos pilla más cerca.

– Padre, le voy a dar el teléfono de mi casa para que se lo dé a Dios, porque siempre me trae usted recados de Él y creo que me los dice a medias y mal.

Dice una amiga mía que, en esto de la fe, se siente como una niña de 4 años. Yo no sé qué decirle, pero Jesús sí: “Haceos pequeños como los niños” … “de los que son como ellos es el Reino de los Cielos”.

Darío Pérez, vía FAST

Años de estudio, diplomatura en teología… y todo para acabar diciendo: Papá Dios.

Mois

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