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Mois Veros

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Nada que perder

Frontera: línea que delimita un territorio, en el que se puede ejercer la soberanía. Barrera, límite.
¿Quién pinta las líneas que alzan muros entre nosotros? La tierra es tierra y las personas personas. ¿Qué es más importante? 

Alambre de espino para cercar Melilla

Después de duplicar la altura del vallado fronterizo con Marruecos y de enviar al Ejército y a la Legión a evitar el éxodo de emigrantes hacia a la Península, la siguiente medida que adoptará el Ejecutivo español será recuperar la alambrada de espino, de un metro de altura aproximadamente, que existía en Melilla antes de la doble valla.
Así lo anunció ayer el delegado del Gobierno en la ciudad, José Fernández Chacón, que adelantó que “se va a hacer con urgencia”. (Metrodirecto)
 

¿Acaso soy yo más por nacer un palmo de tierra más al norte?
¿Acaso soy yo más por nacer dentro y no fuera?
Hablamos de expulsar y no de acoger. Hablamos de “Nuestro país”… ¿quién nos lo dió? ¿Quién nos dió derecho a decidir si otro hombre puede o no puede entrar en él? Centenares de personas arriesgando su vida por poder estar 10 metros más al norte, 10 metros más libres… ¿Cuál es la desesperación de una persona para dejarlo todo y arriesgarlo todo, incluso la vida, por un sueño, por una oportunidad? ¿Acaso no tienen derecho a soñar porque nacieron en ese palmo de tierra que a nadie le importa? No entiendo por qué existen barreras humanas que separan a “los elegidos” de los desheredados, esos elegidos que se eligieron a sí mismos impidiendo a los demás compartir lo suyo. 

Es tan fácil hablar cuando se tiene 3 comidas de caliente diarias + techo + vehículo + educación + sanidad + caprichos +..+…+… siempre más.

Las matemáticas definen: “la frontera es el borde”.

Una figura con borde la llamamos cerrada y una figura sin borde la llamamos abierta. 

Ojalá pronto seamos un mundo abierto… los muros sólo consiguen alejarnos.

Mois

One Response to Nada que perder

  1. Paula Munich says:

    Cuántas veces he pensado lo mismo… Yo soy inmigrante en Alemania, pero soy inmigrante de “primera clase”. Tengo un pasaporte español, lo que significa que nunca he esperado más de 10 minutos para obtener el permiso de residencia, no tengo que probar nada, no necesito hacer un número determinado de horas de un curso de alemán para que me dejen estar en el país, no me para la policía por mi aspecto (lo he visto tantas veces aquí!), puedo entrar y salir y no vivo atemorizada por si pierdo el pasaporte… Cuando me tomo un café en el descanso con mis compañeros de curso, los que vienen de lugares tan lejanos (Congo, Indonesia, Corea, Perú, Turquía, Japón…) y nos contamos nuestros sueños: me admira su ilusión, su valor, sus ganas de luchar por un futuro mejor. Ellos tienen también más suerte que los que intentan saltar la valla de Melilla, es cierto, pero todos tenemos sueños… los sueños son sueños… sueños a los que un papel pone límites… Abrazos, pau

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