Buscando mi nombre

Mois Veros

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La redacción que nunca te escribí

No sé si serás capaz de hacerte a la idea de lo que me cuesta escribir estas palabras. Recuerdo tu voz diciéndome: “Moisesín, escríbeme una redacción” Y, obediente de mí, nunca lo hacía.

Pasaron los años, crecí… y nunca tuve tiempo ni ganas para escribirte aquello que a ti tanta ilusión te hacía y a mí tanta pereza me daba. Es triste darse cuenta tarde de los errores, sobretodo porque sé que nunca leerás esto. Al menos “desde este lado”.

Siempre fuiste guasón, y recordaré aquellos chistes y chiquilladas que me enseñaste. Y como lo fuiste hasta el final, siempre recordaré el último comentario que me hiciste plenamente consciente: “a ver si te afeitas, que raspas”. Nunca te gustaron mis melenas, aunque nunca intentaste “acabar con ellas”. Y me consta que con otras lo intentaste fervientemente.

Las palabras se agolpan ahora en mi cabeza, y cada vez me siento más incapaz de seguir escribiendo. De ti recibí mi nombre y también la lágrima fácil que me acompañó durante toda mi infancia. Recordaré como te acariciaba la panza y te decía: “Estás de buen año” y tú te reías. Y no sé si escribir más, porque soy capaz de inundarme con mis propias lágrimas.

Hoy no es un día alegre, porque al escribir esto soy consciente de que ya no estás y de que de alguna manera me gustaría volver para escribirte todas aquellas redacciones. Ahora sólo quedará esta: la redacción que nunca te escribí.

Mois

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