Buscando mi nombre

Mois Veros

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El calor de tus manos

Estábamos juntos sentados a la mesa. Entonces, nos cogimos de la mano y me dijiste:
– Tienes las manos heladas. Eso es que estás enamorado.
– Manos frías corazón caliente – contesté.
Y mirándome a los ojos añadiste:
– Las mías están calientes. Eso es que yo no estoy enamorada. Bueno, sí. Estoy enamorada de ti.

Y a mí casi me entran ganas de llorar…

Mois

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