Buscando mi nombre

Mois Veros

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Cadena de favores

Creo recordar que fue la noche del OSK, así que es probable que fuera después de una oración. Ella había venido en metro, pero después se hizo tarde y ya no pasaban. Como no tenía posibilidad de coger el coche (es posible que entonces aun no tuviera el carné) decidí acompañarla a su residencia andando. Cuando llegamos, nos quedamos un rato a la puerta hablando, sentados en un banco.

De repente, apareció un chico con un casco de moto en la mano y cara de un poco perdido. Se acercó a nosotros y nos pidió un euro. Yo no llevaba nada encima (no se me había ocurrido coger la cartera para acompañarla) y ella comentó que tampoco llevaba nada. El chico nos insistió un poco, nos dijo que se le había parado la moto y que necesitaba ir a por gasolina; que un euro no nos suponía mucho esfuerzo, pero a el podía salvarle la noche. Me quedé con ganas de dárselo, porque además empezó a hablarnos del “circulo de favores” o algo así. Que con un simple gesto como ese, desinteresado, el favor volvería a nosotros, y por el camino muchas personas habrían hecho felices a otras hasta hacernos felices a nosotros. Busqué en mis bolsillos y no encontré nada, ella comentó que tampoco llevaba nada encima. El chico se despidió y se fue a seguir buscando alguien que le pudiera ayudar.

Cuando hubo girado la esquina, le pregunté: ¿De verdad no llevas nada encima? Me hubiera gustado poder ayudarle. Me dijo que llevaba un euro y medio, pero que no quería sacar la cartera delante de él, por si acaso, ya que llevaba otras cosas de valor. Nos miramos y nos lo dijimos todo. Sacó el euro y yo corrí tras el chico. No había llegado mucho más lejos, estaba en la calle de al lado, esperando para cruzar. Le ofrecí el euro y le dije que al final sí que llevabamos y que esperaba que tuviera suerte y le llegara para la gasolina. Me dio las gracias y me dijo que seguro que la cadena volvía a nosotros. Me despedí y volví con ella.

Tenía razón, la cadena hizo su efecto. Nos quedamos hablando un rato más… y nos quedamos más felices. Y solo nos costó un euro.

La felicidad está al alcance de todos. Sólo hay que saber alcanzarla.

Mois

One Response to Cadena de favores

  1. Me impresionan estos testimonios que compartes: sencillos, pero llenos de fuerza. Muchas gracias por arrancarnos pequeñas sonrisas en el corazón.

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