Buscando mi nombre

Mois Veros

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Amor de Tetuán

La historia que se relata a continuación es real. Tan real como el amor que hay entre ellos.

Emilio nació en Tetuan, donde su padre ejercía la profesión de médico, en 1931. Conchita en Ketama, en el 1933. Sus padres regentaban un hotel-parador, donde se hospedaba el Dr Maté, cuando viajaba por la zona.

Del ojo clínico y profesional del Dr Maté, habla por sí sola la siguiente anécdota. Cochita, sentía dolor en la mandíbula y acudió a un odontólogo, pero no tenía nada en las muelas. Acudió al otorrino y se descartó un proceso de oído. Pero como le seguía doliendo, quiso que la visistara el Dr. Maté en Tetuán, y se desplazó hasta allí. Conforme llegaba ella a la casa, a su vez lo hacía D. Emilio Maté, que a la sazón llevaba un pollo en cada mano, regalo de un paciente, y que al ver a la niña, aún de lejos le dijo: “Conchita, ¿donde vas con paperas?” …y así quedó hecho el diagnóstico.

Conchita y Emilio, empezaron a salir, cuando tenían 17 y 20 años. Era el año 1948. Se escribían cartas, donde se contaban proyectos, ilusiones…
Un día Emilio decidió estudiar medicina y para ello se desplazó a Granada. Desde allí, y llevando vida universitaria, seguía escribiendo a Conchita.
Pero Emilio salía con chicas, a las que daba su foto del ejercito (estaba muy guapo), y que era la misma que Conchita poseía.

La carrera de Emilio en la península, terminada en 1956, y la Independencia de lo que había sido Protectorado de España separaron a nuestros protagonistas. Emilio se fué a Santander a hacer su especialidad entre 1957 y 1958.
Decidió casarse Emilio, y no sólo se lo comunicó a Conchita, sino que además le hizo invitación de boda. A Conchita se le cayó el mundo encima. Cayó en una profunda depresión. No encontraba motivos para levantarse con el día, y para colmo….¡las antiestéticas secuelas de la poliomielitis!. Se decía: “¿Ahora quién me va a querer a mí?”.
Se casó Emilio… y se casó Conchita. Pues claro, también ella se casó.

Un día de 1965 le dijeron a Emilio: “¿Sabes que Conchita ha tenido un niño? El parto ha sido complicado, por la estructura ósea de Conchita, y el niño lo ha superado… pero Conchita no.”
Emilio creyó desesperarse. Echó a correr hacia la playa y cuando paró rompió a llorar. Durante mucho rato y de forma desconsolada. “Conchita está muerta” se decía. ¡Cuánto la quería!.

Emilio sabía que, muy posiblemente, no iba a tener descendencia y ocurrió un día que durante la homilía de la Eucaristía en que el celebrante comentaba el Evangelio, “El que acoge a uno de estos pequeños a Mí me acoge”, las palabras parecían dichas pas Emilio y su esposa. Esa misma tarde decidieron ir al día siguiente a Granada. Se personaron en el Hospicio de Granada y comunicaron su decisión de querer adoptar un niño. La monja les preguntó: “¿Han traído los papeles de la diputación ?”-“Pues no… ¿Qué papeles ?”.

Emilio se acercó a la fila de cunitas, donde estaban los bebés, y los fué mirando uno por uno. Alguno lloraba, otros dormían. Y llegando al último de la hilera, el niño le miró con unos ojazos y le extendió las manitas y… y… Emilio con voz alta le dijo a la monja: “Usted dirá de papeles y de Diputación pero yo le digo desde aquí y ahora que este niño es mi hijo”. Así que la monja y el director del hospicio se encargaron de hacer las llamadas pertinentes a los distintos estamentos. Y mientras les observaba Emilio por los cristales aprovechaba para coger al niño y hacerle cucamonas.

La mujer de Emilio padecía diabetes, muy severa y descompensada. Tanto que quedó ciega, paralítica, le faltaba sangre en los tejidos con muerte de los mismos… y hubo de sufrir las precisas mutilaciones. Así vivió lo seis últimos años de su vida. Emilio padeció de muy cerca la enfermedad de su mujer.
Una vez producido el óbito, Emilio sufrió una depresión grave, de las que no permiten ni enterarse de lo que se les dice, llamada “Gran depresión”. Y visto que no era dueño de llevar el control de las tareas propias del laboratorio en el que trabajaba, hubo de ser dado de baja. Durante cuatro años estuvo dado de baja. Pero al reincorporarse, quiso compensar de alguna manera su ausencia, y no se jubiló hasta los setenta años.

De todas maneras, Emilio, no levantaba cabeza. No la levantaba ni físicamente. Iba por la calle mirando al suelo. Las vecinas le decían que se buscara una Residencia, que pensara en hacerse amigos, que sólo como estaba no podía vivir, que buscara novia… y que pensara en casarse de nuevo.
Pero él, ante ésto último, dijo: “No, eso jamás. Jamás me volveré a casar. Eso sólo ocurriría si volviera a ver en este mundo a Conchita”. Y sacó del bolsillo de la chaqueta la foto de la “difunta Conchita”.
Esa foto había estado siempre muy cerca de él. La había ido guadando por los libros durante su vida matrimonial y ahora la llevaba en la chaqueta… muy cerca del corazón.

Un día estando en casa de una vecina, alguien pidió una bebida determinada. Emilio tenía en su casa esa bebida y con velocidad fué a su casa a buscarla. Entonces sonó el teléfono…
– ¿Emilio Maté ?
– Sí, dígame.
– Soy Conchita.
Emilio pensó: “las vecinas me están tomando el pelo”. Se hizo el fuerte y a su vez preguntó:
– ¿Te ha llamado alguien alguna vez “chinchi”?
– No nadie, salvo tú…
Y así, con la taquicardia propia de pensar que se había producido un milagro, que Conchita, a la que creía muerta, estaba viva y hablaba con él, se entabló el diálogo.
– ¿Qué haces Conchita?
– Estoy preparando las cosa para irme a una residencia. Se llama “Casa Emilio Sala”.
– Ah no, a casa de Emilio Sala no… tú irás a casa de Emilio Maté.
Ésto ocurría en el 1999….

Sí. Emilio llevaba ahora la foto en el bolsillo y Conchita la había tenido toda la vida escondida en el costurero. Ahora estamos hablando del día 11 Agosto de 1999. Día del eclipse solar. Paradojas de la vida, el día que se eclipsa el sol (astro solar) para todo el mundo vé Emilio el cielo abierto.
– Conchita, cómo has dado conmigo?
– Estaba esperando a una conocida, cuando sentí como una “corazonada” que me decía: “Busca a Emilio”. Primero en Granada, que fué donde estudió, y si no das con él busca en Madrid, y si no en Segovia… así por toda España.
Llamé a Granada preguntando por tu nombre e inmediatamente me dijeron: “Tome nota” …y llamé y era la casa de Emilio Maté tu hijo…

*Nota de la transcriptora: Ha de tener presente el lector que el hijo de Emilio, como fué adoptado, ya estaba bautizado y su nombre de pila era Vicente. Entonces, sus padres que querían que se llamara Emilio sólo pudieron añadirselo de segundo nombre, de tal modo que el hijo de Emilio, como mucho, habría de figurar en el listín teléfónico como Vicente E. Maté.*

Sólo había de durar unos días más en el listín de Granada ese teléfono, puesto que se había de separar Vicente E. de su mujer y se había de retirar el teléfono. Todo esto lo refiero para que se vea la mano de Dios en esta historia de amor, para que se aprecie claramente que aquél que se deja conducir por Él sabe de Quién se fía.

Los amigos trataron de que se encontraran personalmente, y así hubo de desplazarse Emilio hasta el pueblo de Conchita, que a la sazón era concejal de asuntos sociales y sanidad en un pueblo de Alicante. Y llegó el bueno/enamorado de Emilio con más de doce horas de adelanto. ¡Eso es estar locamente enamorado!. Dispusieron a su vez las amigas de Conchita hacer un simulacro de acto oficial y en él, en determinado momento, ella oyó una voz conocida. Preguntaba por donde ir a determinado sitio, porque se había perdido, pero a ella no la engañó. Sólo con oír su voz, se puso a gritar. Ninguno de los dos recuerda quién se declaró primero pero concuerdan en que fué de común y simultaneo acuerdo.

Y el día 6 de Septiembre del 2002 sonaban las campanas de boda. La Iglesia de San Isidro labrador de Los Belones recibía una nueva promesa de amor ante Nuestro Señor: “Te amo y te amaré todos los días de mi vida”.
Y la que suscribe da fé de que se quieren. Se quieren de forma ejemplar. Con locura.
– ¿Qué guapa es Conchita, verdad Tarsi?

Transcrito originalmente por Tarsi.

Este es un homenaje al amor verdadero. Ese que no se ve en las películas, pero que es vivido por verdaderos héroes.

Mois

8 Responses to Amor de Tetuán

  1. Cris says:

    La historia es preciosa. Me alegro de haber podido aprender de Emilio desde los foros. ¡Seguro que la operación irá perfectamente!
    Gracias, Mois, por dejar por aquí lo que redactó Tarsi.

  2. RAMON says:

    Por casualidad he abierto esta web. Soy paisano de ambos. A Emilio lo conozco de vista y a Conchita de referencias. Opino que no sería tan fuerte su amor, cuando permitieron su separación, y aun estando separados, cuando cada uno conocia el domicilio del otro y podian mantener correspondencia. Por carta tambien se dice ” te quiero ” y se puede fijar el matrimonio. También estando ya trabajando, se hubieran podido ver algunas veces, con solo hacer un viaje a la ciudad de Conchita o viceversa. Se casaron, porque simplemente, se necesitaron. Para es no es necesario el amor. Si hubiera existido verdadero amor, la historia hubiera tenido otro desarrollo.

  3. Mois says:

    El amor es tan complicado como las dos personas que se quieren. Uno no siempre puede hacer todo aquello que quiere e incluso, a pesar del amor, se cometen errores… no me parece correcto el juicio que haces sobre ellos, deberían tener la posibilidad de defenderse.

  4. Patricia Gonzàlez P. says:

    Que bonito, se ven claramente los designios de Dios, me da gusto que aunque sea tarde los haya juntado, aveces pienso que a mi me pasara algo similar y ahora que por azhar del destino di con esta historia, solo me da mas motivos para esperar un reencuentro auque sea tarde……mil gracias por compartirlo.
    Y Dios te bendiga a ti y a los protagonistas de esta historia…

  5. brahim says:

    yo soy originario de tetuan mi esposa tambien tenemos una hija preciosa de 10 meses esta historia me ha recordado cuando era estudiaba farmacia en granada las cartas de amor que enviaba a mi mujer y es que por mucho que pase el tiempo el amor no envejese gracias mois por contarnos esta historia

  6. pilar says:

    Yo también he vivido un reencuentro con mi primer amor de Tetuán. Pero no tuvimos un final feliz. Hubieron demasiados inconvenientes. Me encanta la historia que has contado de Emilio Maté y Conchita.Es asombrosa. Por cierto mi familia y yo misma fuimos pacientes del Dr. Maté y a pesar del tiempo transcurrido le recuerdo muy bien. Saludos a los de Tetuán y a los que no lo sean.

  7. carlos says:

    yo tambien estudié en los Maristas de Tetuan en 1952,añoro el Colegio y mi vida en esas tierras africanas fui muy feliz alli. Vivo hace eños en Leon

  8. COBY BENTOLILA says:

    La familia Mate, el Dr. Emilio y su esposa Pepita, además del EMILITO Q.E.P.D, y su otro hijo Pepito, eran muy amigos de mi familia Don Samuel Bentolila en Tetuan, voy a contarles una historia reducida: Cuando el Dr. Emilio Mate (PADRE) durante el “Movimiento Español- Guerra Civil Española 1936-39, el Dr. Mate fue detenido por el ejercito de Franco y encarcelado en el “hacho de Ceuta”, su familia esposa y los 2 hijos quedaron en Ceuta en condiciones económicas muy precarias económicamente, mi papa que tenia un Almacen de Comestibles al mayor en Tetuan, durante el tiempo que duro su ecarcelamiento, viajaba todas las semanas a Ceuta, para llevarles a Pepita (su mujer) Alimentos , COMO UNA CAJA DE lECHE CONDENSADA “LA lECHERA”,y otros artículos. Lo mas interesante fue que cuando el Dr. Mate salio de la cárcel, mi papa lo recibió en Tetuan y le proporciono un Piso ( el que siempre tuvo su consulta en la Calle Gral Sanjurjo n° 9 Tetuan, y además le ayudo económicamente para que instalara allí su Consultorio, El Dr. Mate -padre- fue un humanista a carta cabal, pues muchas veces atendia a pacientes sin cobrarles nada, incluso viajaba a algunos poblados de Marruecos Español, para atender a los enfermos sin cobrarles nada. Asi mismo yo tuve relación con Emilito Mate hijo, por Internet hasta su sentido fallecimento ,en una dolorosa enfermedad. que dios los tenga a ambos en su GLORIA AMEN- CARACAS- 18-03-2014.

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