Los que me conocen saben que no me gusta la playa y que siempre que puedo evito ir, pero el otro día a mis amigos les apetecía ir y fuimos. A pesar de que no me gusta, cuando decido ir procuro disfrutar al máximo.

Al llegar, decidimos jugar un rato con el balón y luego todos fueron a bañarse, excepto yo, que preferí sentarme en la orilla. Junto a nosotros había una pareja con sus hijos, jugando en la arena. Me quedé viendo como se divertían en la arena, con el agua… y el niño más pequeño me sonreía y contestaba a mis sonrisas. Cuando nos fuimos, me preguntó si ya me iba, si no me quedaba un rato más.

Resulta muy extraño, pero sentí algo dentro de mi. Los niños me encantan, pero en ese momento desee ser padre. Dar vida, transmitir vida.
Recuerdo una frase que decía: “Cualquiera puede ser padre, pero hay que ser muy especial para ser papá”. Si Dios así lo tiene en Su plan para mi, deseo se papá. Algún día…

Mois