Dom 16 Dic 2007
Dice una amiga mía que, en esto de la fe, se siente como una niña de 4 años. Yo no sé qué decirle…
- A ver, Josito, ¿ la D, con la I, con la O y con la S?
- DIO
- ¿Cómo que DIO?
- Sí, señorita, DIO la vida por nosotros
- ¿Y la S?
- ¡Uummmmm! Del plural, como coche y coches. Que DIO la vida muchas veces… y la sigue dando.
- Padre ¿por qué no hay cuadros de Jesús sonriendo?
- ¿Y tú te crees –le cuestiona otro niño- que según nos portamos todos es para que sonría?
- Pues la gente mayor siempre está seria y luego sonríe en las fotos. Igual Jesús hacía al revés, que siempre estaba sonriendo y se ponía serio para los cuadros.
- Profe, ¿a que el Espíritu Santo es una paloma?
- Sí, Juan.
- Lo ves, Álvaro. Por eso hay muchas en el Pilar.
- Ya. Y si es paloma, ¿por qué deja que las otras palomas se caguen en algunas iglesias? ¿Es que no les gusta lo que hacen dentro?
- A ver, muchachos –preguntaba el párroco- ¿Cuáles son los peligros del cristianismo? Y como pista os diré que uséis palabras que acaben en “ismo”.
- El egoísmo - Bien, Pablo
- El comunismo - También bien, Alberto
- El materialismo - Perfecto, María
- El catecismo -Ejem, esto… ¿alguno más?
- El capitalismo - Bien, Paula
- El consumismo - Eso es, Pedro
- Yo mismo… - Muy profundo, Miguel - …y usted mismo.
- ¡Niños! Tenéis que hacer un dibujo pero no vale fijarse en nada.
- ¡Que difícil! –corearon todos. Y después de un rato volvieron a la carga:
- Seño, ¿y Dios hizo el mundo sin copiar? ¿Y cómo se le ocurrió? ¡Qué imaginación!
- ¿Y de dónde sacó tantos colores? ¿Y cómo hizo para no salirse?
- Y con lo bien que le quedó todo, ¿por qué en lugar de guardárselo Él, nos lo regaló y dejó que se lo rompiéramos? A mí me daría rabia.
- Señorita, Dios es un machista.
- ¿Por qué?
- Porque deja a la madre de Jesús cuidando de Él y de la casa y está todo el día trabajando fuera.
- Pero es que Jesús -repuso Gonzalo- es el hijo más conocido, pero Dios tiene muchos más hijos y también tiene que cuidar de ellos.
- Profe, ¿a que la gente buena va al cielo?
- Sí.
- Lo ves, Javi, y se convierten en nubes… por eso cada vez llueve menos.
- Seño, ¿a qué colegio fue Dios?
- Dios no fue al colegio. Él lo sabe todo.
- ¿Y dónde da clase, en las iglesias? ¿Y cómo siendo tan buen profesor, aprendemos tan poco sus alumnos?
- Padre, ¿es verdad que Dios borra los pecados?
- Sí, claro
- Pues entonces voy a escribir siempre a lápiz y a repasar a “boli” sólo aquello que sepa seguro que es bueno.
- Profe, ¿Dios me quiere?
- Sí
- ¿Y me ama?
- Sí, te ama y te quiere.
- ¿Y por qué no me regala nada por San Valentín?
- Porque -interrumpió enojada Andrea- aún está esperando que le pidas una cita y te declares.
- Seño, ¿a que Dios tiene unas gafas para ver nuestro interior?
- Sí, supongo que algo así. ¿Por qué lo dices?
- Pues porque si no, no podría distinguir a los chinos.
- Padre, la vida eterna ¿cuánto dura?
- Hombre, pues muchos años.
- ¿Más de 100?
- Claro, la otra vida dura para siempre.
- ¿Y entonces por qué la gente es tan tonta que sólo se preocupa por esta vida?
- Señorita, el pan que nos mandan con el Padrenuestro ¿puede venir con Nocilla?
- Pues, seño, como yo tengo de todo, que mi trozo se lo den a los pobres.
- ¿Qué café toma Dios para estar siempre despierto?
- ¿En qué curso se estudia el idioma para hablar con Dios?
- ¿A qué juega Dios en su tiempo libre?
- Dios no tiene tiempo libre.
- ¿Por qué? ¿Es que le mandan muchos deberes?
- ¿Qué nota se sacaba Jesús en religión?
- Profe, ¿la vida de los niños es un regalo de Dios?
- Sí
- ¿Y por qué sólo las niñas llevan lazo?
- Padre, si la Misa es una comida con Dios y su familia, ¿por qué dura tan poco la sobremesa?
- Profe, ¿por qué Dios es tan cabezota con lo de la libertad?
- ¿Cómo?
- Sí, porque tal y como van las cosas, ya podía pensarse lo de comprar pilas para el mando a distancia y controlarnos Él.
- Seño, ¿por qué Dios no manda comida y mantas a los que se mueren de hambre y frío?
- Porque –se adelantó a responder Laurita- espera a que se las mandemos nosotros, que nos pilla más cerca.
- Padre, le voy a dar el teléfono de mi casa para que se lo dé a Dios, porque siempre me trae usted recados de Él y creo que me los dice a medias y mal.
Dice una amiga mía que, en esto de la fe, se siente como una niña de 4 años. Yo no sé qué decirle, pero Jesús sí: “Haceos pequeños como los niños” … “de los que son como ellos es el Reino de los Cielos”.
Años de estudio, diplomatura en teología… y todo para acabar diciendo: Papá Dios.
Mois
