Lun 21 Abr 2008
Una noche de buen vino y de mejor compañía
anduvimos por la calle hasta aplastarnos el día
y nos bañamos vestidos como en un día de boda.
En la villa de San Pedro vi el paraíso en su boca.
Y su madre en la cocina preparándole la cena
nadie cena como en casa si la que guisa es mamá.
Y el mundo ajeno a lo nuestro iba a su velocidad
mientras que ella y yo anudados nos prometimos el mar.
Nos prometimos el mar lleno de vida y de sal,
llenamos el corazón, violencia y calma a la vez,
él es el mismo traidor, azul o verde da igual.
Nos prometimos el mar.
Y me he pasado las horas apoyado en la farola
que daba luz a su puerta sólo por verla pasar,
aguantando las tormentas por regalarle una rosa,
rosa que nunca le dí, y ya no la volví a ver mas.
Nos prometimos el mar lleno de vida y de sal,
llenamos el corazón, violencia y calma a la vez,
él es el mismo traidor, azul o verde da igual.
Nos prometimos el mar.
Uno y una no son dos, uno y una es lo que es,
y un día yo tomé mi senda y ella la suya también
y si el destino quisiera hacer con las dos un lazo
me agarraré a su cintura y haré un nudo con mis brazos
porque una noche sin luna nos prometimos el mar.
La vida son 4 días y yo por el tercero voy,
Y ese día que me queda lo soñé para los dos,
pero si por una de estas ella no vuelve a pasar
recordaré que en San Pedro nos prometimos el mar.
Nos prometimos el mar lleno de vida y de sal,
llenamos el corazón, violencia y calma a la vez,
él es el mismo traidor, azul o verde da igual.
Nos prometimos el mar.
Le regalaría una rosa… si la volviera a ver pasar.
Mois

Paz y bien Mois!
precioso blog, precioso rincón para encontrar y saborear sentimientos. He llegado hasta aquí a través de la familia marianista ¡qué labor tan maravillosa haceis a traves de la red!
Seguiré invadiendo un poco lo más profundo de tí por medio de esta página.
Un abrazo
TesS
23-Abril-2008 a las 8:35