Buscando mi nombre

Mois Veros

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Decidir

La felicidad es una decisión, no una circunstancia.
La fe es una decisión, no un razonamiento.
El amor es una decisión, no un sentimiento.

Decidir. Decidir lo cambia todo.
Mois

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Celebrarlo contigo

Vine a Roma…

…para celebrarlo contigo.

Gracias por todo. Que el nuevo año sea como el final de este.
Mois

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Si puedes oirme

– No podemos quedarnos aquí, voy a llevarte – le dije mientras la cogía en brazos.
– No sé si puedes oírme, pero si me entiendes, abrázame fuerte.
Y me abrazó.

Me abrazó con todas sus fuerzas.
Mois

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ALMA en el Tabor

Tras pensarlo y meditar detenidamente he llegado a la conclusión de que el musical ALMA es como el monte Tabor. Es un oasis en medio de las prisas del mundo, un encuentro frente a frente con la presencia viva de Cristo. Es sentirse mirado y amado por el Padre.Al participar de él, uno siente ganas de decir aquello de “qué bien se está aquí”, y bien es cierto, pues no sólo el musical llena, sino que todos los que colaboran te hacen sentir en familia. Sin embargo, como en el Tabor, hay que volver, hay que bajar de esa montaña para continuar con el día a día. Pero algo ha cambiado. Hay algo diferente y, aunque nos gustaría “montar tres tiendas” para quedarnos allí, sabemos que debemos volver… y transfigurarnos, para que el mundo crea.

Sin duda… qué bien se está aquí.
Mois

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CNPJ 2012 (IV)

Llegó el último día y, con él, la ponencia del cardenal Stanislaw Rylko, que trataba sobre la importancia de la pastoral juvenil y remarcaba que la educación constituye uno de los puntos fundamentales. Enfatizó que sin educación no hay evangelización verdadera y que existe una dificultad creciente para transmitir la fe a las siguientes generaciones, destacando la familia como lugar excepcional para la formación.

Tras la ponencia, llegaron los ecos y quizá uno de los momentos más emotivos del congreso. Mientras Rosendo Soler realizaba su eco, no pudo contener las lágrimas de emoción mientras hablaba de la importancia de la educación para la evangelización, tal y como él la vivía día a día. La respuesta fue una sonora ovación, pues todos comprendimos… y muchas veces una imagen vale más que mil palabras. A continuación una invitación a los jóvenes para asistir a la JMJ de Río de Janeiro y finalmente la Eucaristía de despedida y envío.

Después de haber vivido esta experiencia tan intensa en tan pocos días, me he dado cuenta de que los jóvenes católicos nos movemos. Que quizá nos falta visibilidad, pero que estamos ahí, trabajando día a día. Personalmente, lo viví como una mini JMJ (y eso que al principio ya digo que no tenía grandes expectativas) que me ha enriquecido mucho y me ha llenado y acercado a Dios como hace tiempo que no estaba. Lo que más destacaría, más allá de lo interesante de las ponencias y las experiencias, es ese ambiente de juventud cristiana al que tan poco acostumbrados estamos y que te hace sentir “como en casa”. Da que pensar en lo mucho que podemos hacer y en que debemos ser los primeros testigos en esta sociedad que viaja a la deriva y se basa en unos principios muy alejados de la propuesta de Cristo.

Aún no se sabe dónde será el II Congreso Nacional de Pastoral Juvenil, pero lo que sé es que hay que ir. Así que os animo a todos a participar. ¿Vamos?

Una vivencia renovada del Amor de Dios. Sin duda.
Mois

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CNPJ 2012 (III)

La ponencia del sábado corrió a cargo del obispo de San Sebastián, Don José Ignacio Munilla, centrada en la aplicación práctica del mensaje de Jesús. Habló de las tres heridas afectivas fundamentales de la juventud: el narcisismo, que lleva a una absolutización de los sentimientos, en el que se mendiga afecto y protagonismo, y que se cura con el Amor de Dios (reflejado en la entrega de Cristo en la cruz) porque genera verdadera autoestima; el pansexualismo, que provoca una “concepción sexual” de la realidad, que genera mucho sufrimiento y que crea una ruptura entre el sexo y el amor, e incluso se utiliza para hacer daño, en la que se fomenta la infidelidad como libertad y la fidelidad como esclavitud, en la que la castidad se vuelve impopular para ser esclavos de nuestras pasiones, y que se cura con una educación afectivo-sexual centrada en el amor humano y divino, en el que se concibe el amor como belleza, como esplendor de la Verdad; y la desconfianza, que es una inseguridad en uno mismo, en los demás y en Dios, en la que las personas se aíslan, sufren una crisis de modelos, amistades y noviazgos, y que se cura con la experiencia de la comunión (especialmente clara en la Eucaristía) e invirtiendo tiempo en el intercambio generacional que escucha a los mayores, tan apartados actualmente, para hablar con los jóvenes.

Tras esta interesante ponencia, que también me llegó especialmente porque vi reflejada gran parte de la realidad que me rodea, vinieron los ecos que se centraron mucho en el acompañamiento personal. Siguiendo con el horario del día anterior, después de la comida (también deliciosa) fue el momento de las experiencias. En esta ocasión, participé en dos experiencias situadas en diferentes parroquias. Primero, en la parroquia de los Santos Juanes (mismo lugar que el día anterior), asistí a la experiencia “YouCat” presentada por la diócesis de Cartagena. Un grupo de jóvenes que, tras la JMJ, habían decidido seguir el consejo de Benedicto XVI y estudiar el catecismo. La segunda experiencia, en la parroquia de Santo Tomás y San Felipe Neri, trataba sobre el encuentro de universitarios católicos, una manera interesante de hacer presente a Cristo en el ámbito universitario y que trataba de buscar respuestas a las preguntas de actualidad que asaltan a los jóvenes universitarios.

Por segundo día, acudí a la oración de los hermanos de Taizé en Santa Catalina. Y después de cenar, la apuesta arriesgada del congreso: “Una luz en la noche”. ¿En qué consistía? Tras una hora rezando el Rosario, con adoración del Santísimo y celebración del Sacramento de la Reconciliación, algunos de los asistentes tendrían la misión de salir a la calle (recordemos que hablamos de un sábado por la noche) a hablarles a los jóvenes que se encontraran del mensaje principal del Evangelio (el amor de Dios en Su Hijo Jesucristo) invitándoles a entrar a la iglesia a rezar o dándoles algunas citas bíblicas para que, al menos, reflexionaran. Mientras tanto, el resto se quedarían rezando por la intercesión del Espíritu Santo.

Aunque me considero un “hombre de acción” al que le gusta “hablar de Dios” con todo el mundo, me sentí invitado a quedarme rezando delante del Santísimo. Había rezado durante horas en este congreso y yo soy muy de “salir a la calle”, pero en esta ocasión el Señor me quería allí, contemplando y rezando. Primero desde mi sitio (bastante al final de la Iglesia), después desde más cerca, frente al altar. Me di cuenta de que la mayoría de personas se paraban frente a Él un instante y enseguida volvían a su sitio. Yo no sería capaz de decir cuánto tiempo estuve de rodillas frente a Él, mirándolo, con el corazón lleno y agradecido, sin poder dejar de sonreír. Era incapaz de moverme de allí, al más puro estilo “qué bien se está aquí”. Y tras esta experiencia de cercanía y abrazo de Cristo, me fui a dormir, deseando ser partícipe del último día del congreso.

Mois

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CNPJ 2012 (II)

La ponencia del primer día a cargo de nuestro obispo Don Carlos Osoro me llegó mucho. Trataba sobre el primer anuncio, proclamar la muerte y resurrección de Cristo a quienes no lo conocen, a quienes se han alejado y a quienes, conociéndolo, no lo tienen presente en sus vidas. Me gustó la coletilla que añadió, algo así como “que, en muchas ocasiones, no se han movido de estos bancos”. Me pareció muy significativo, porque en ocasiones, todos necesitamos ese mensaje del primer anuncio para que nuestras vidas no se acomoden a la cristiandad. También habló (y lo comento a grandes rasgos) de la gran emergencia educativa que vivimos asociada a una gran crisis de valores, de la importancia de tomar una opción radical por Cristo, alejándonos del relativismo, y de utilizar la pedagogía de Jesús diciendo a los jóvenes “Ven y sígueme” (Mc 1, 15).

Los ecos que le siguieron también fueron de gran interés y, al igual que la ponencia, os recomiendo su lectura (en realidad de todas las ponencias y ecos). Trabajaron sobre lo comentado en la ponencia desde diferentes puntos de vista y acciones concretas para realizar este primer anuncio.

Tras una deliciosa comida (que no fue a base de bocadillo de salami, a pesar de las expectativas) nos dirigimos a las diferentes experiencias que, desde todos los lugares de España, se nos presentaban a los congresistas. En particular yo acudí a la parroquia de los Santos Juanes para participar en las experiencias de “Infinito + uno” y “Encuentros CASA”. En realidad no se trataba de nada espectacular “salvador y conversor de paganos”. Se trataba de proyectos sencillos que mostraban diferentes realidades en las que se puede llevar ese primer anuncio.

Como buen fan de las oraciones de Taizé, las vísperas las recé en Santa Catalina, donde los hermanos de Taizé prepararon sus oraciones tanto el viernes como el sábado. A lo largo del día, me había ido llenando y ese sentimiento de distanciamiento de Dios del que os hablaba al principio se iba desvaneciendo. Las palabras, los gestos, el ambiente… todo hacía que sintiera a Cristo acompañándome en todo momento. Haber ido “solo” me permitía mucha libertad y me iba juntando con diferentes grupos y personas que conocía, pero incluso en los ratos en los que no compartía conversación o presencia con personas conocidas, me sentía acompañado. Tal y como había expresado Juan Manuel Cotelo en su experiencia de “Infinito + uno”: Nunca, nadie, solo.

Y tras la oración de Taizé, la oración de los viernes con el arzobispo. ¡Cuánta oración!, pensaréis algunos. ¡Menudo rollo!, pensaréis otros. ¿Cuántas horas al día estuvisteis rezando?, os preguntaréis algunos. Y en el fondo, no sabría muy bien qué contestaros, porque lo que pude experimentar no se puede expresar con palabras… sólo algunos de los que me habéis visto sabríais entender los que reflejaba mi expresión. En esta ocasión, la vigilia con el arzobispo (en la basílica de la virgen) se tuvo que adelantar, porque a las 22.00h estaba programado el Musical ALMA.

A priori me gustaba la idea de un musical. Es algo diferente, me decía, así que puede ser muy interesante. Dos horas después acababa un espectáculo que tiene el don de tocar el corazón. Dios es capaz de actuar a través de este grupo de toledanos para hacernos vibrar y emocionarnos haciendo visible el amor que Dios siente por nosotros. Me emocioné tanto que no pude evitar ir a felicitar a los integrantes del grupo. Quería agradecerles su entrega al servicio del Evangelio y expresarle lo entusiasmado que estaba después de verles actuar. Me sentía, lleno, desbordado por la fuerza del Espíritu. A posteriori, algún amigo me ha comentado que después de esto “es que se te ve feliz”. Y así es, el musical fue la guinda de un día en el que Dios se había hecho muy presente… ¡y aún quedaban dos días de congreso!

Mois

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CNPJ 2012 (I)

Cuando Luis me pidió que asistiera al Congreso Nacional de Pastoral Juvenil (CNPJ) me sentí un poco como si me hubiera dicho “Id; he aquí yo os envío como corderos en medio de lobos.” (Lucas 10,3). Obviamente no me refiero a que pensara que iba a ir mala gente, pero siendo sinceros, la palabra “congreso” no suena nada divertida (no como “encuentro” o “jornada” que suenan más amigables) y menos teniendo relativamente cercana (¿ya hace más de un año?) la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ). Así que, con la idea de que iban a ser unos días un poco “tostón”, acepté sin gana ni desgana (alguien tenía que ir, y ya que me lo han pedido, pues iré a ver “qué se cuece”, pensé).
Personalmente no estaba pasando por mi mejor momento de relación con Dios y eso que la experiencia en Tierra Santa de este verano fue excepcional (experiencia que recomiendo a todo cristiano… y a todo no cristiano). Así que, con esa disposición, me encaminé (los que me conocéis más sabéis que eso significa que fui en bici) hacia el CNPJ.
El congreso empezó de fiesta. Después de la acogida de locales y foráneos, pudimos disfrutar en la plaza de la Virgen del macro concierto de cadena cien, que contó con la presencia de “El pulpo” como maestro de ceremonias y con La voz del desierto, la hermana Glenda, Conchita y Melocos como artistas invitados. Todos bailamos, reímos y disfrutamos mientras “el Pulpo” nos animaba al grito de “¿quién dice que los jóvenes católicos somos aburridos?”.
Tras un inicio tan prometedor, el resto de días parecían más tranquilos y, quizá, aburridos. Pero tras disfrutar del ambiente festivo de la noche anterior y notando ese “no sé qué” de ver a tanto joven cristiano sin miedo a reconocerlo por la calle, algo en mi interior me decía que aún quedaba mucho por vivir en estos días. Y mi intuición no estaba equivocada.

Mois

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Gracias por noviembre

Noviembre ha sido un mes increíble. Uno de los mejores meses de mi vida, que yo recuerde. Pasar de sentir el vacío en tu interior a sentirte absolutamente lleno y rebosante es una experiencia, no solo agradable, también necesaria. Por eso sólo puedo dar gracias a Dios. Gracias por 30 días rebosantes de alegría, de ilusión, de felicidad. Han sido 30 días de sentir a Dios a cada instante ensanchando el corazón. Haciéndose muy presente y haciéndome reconocerme muy pequeño y necesitado de Su Amor.
Gracias Padre, por tanto bueno que me das…

Gracias, Padre.
Mois

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Amor incondicional

“El amor nunca puede ser incondicional”.
Así comentaba un amigo su reflexión respecto al amor. No puedo estar más en desacuerdo y, quizá, seré yo que soy un idealista, pero mi visión es radicalmente opuesta. Cuando dos personas tienen una relación, del tipo que sea, y la mantienen porque ambos se quieren… se le llama amor, pero ¿realmente es siempre así? No, el amor no es “quererte porque me quieres”, es “quererte AUNQUE no me quieras”. Si no, no es amor. Puede ser cariño, aprecio, deseo, o el nombre que se le quiera dar… pero lo que hace que el amor sea amor es, precisamente, su incondicionalidad. Por lo tanto, si no es incondicional… no es amor. Y si es amor… es incondicional. Es inherente. Es esencial. Así que, amigo mío, si quieres como pago al amor que te tienen y muestras indiferencia hacia quien te paga con esa misma moneda… ¿realmente estás amando?
Al menos, a mí, me da que pensar…

Si no es incondicional… no es amor.
Mois

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