Tuviste la mala suerte de ser la 5001. La que tiene que esperar otros tres meses.
Entraste nerviosa. “No es nada”, te dije. “Verás como todo sale bien”. Me equivoqué en el tiempo. “Verás como todo saldrá bien”. Dentro de poco, esto no será más que un recuerdo y tus ojitos verán con claridad todo lo que soñaron.
Sigue con esa sonrisa tan dulce. Sí, esa que mantenías aunque se te cerraban los ojos. Rezaré para que puedas abrirlos por completo y regreses de nuevo a la nitidez. Es mi deseo.

Tal vez nunca nos volvamos a ver… pero espero que tus ojos puedan contemplar miles de nuevos amaneceres con la claridad que yo los veo.

Mois