Tal vez jamás te lo haya dicho… pero te admiro profundamente..
Admiro tu sonrisa que sale en los mejores y peores momentos, que es capaz de responder a una mirada, de destruir la tristeza del día más sombrío, que brilla en la oscuridad de mi soledad cuando me siento abatido.
Admiro tus ganas de vivir , que son capaces de levantarte cuando estás en el suelo, que te hacen darte a los demás a cada momento, que te disponen para romperte por una causa justa.
Admiro tu inocencia y tu humildad, que te hacen ilusionarte con los proyectos sabiéndote pequeña, que te ayudan a crecer y a aprender, a tener necesidad de Dios.
Admiro tu buen humor, tus palabras de aliento, tu “tonillo de madraza”, que me hacen sentir mejor y me descubren que Dios me ama también a través de ti.
En definitiva, te admiro a ti por completo, con tus virtudes y defectos, porque consigues convertir tus defectos en dibujos de virtudes, en empeño por cambiar y crecer, que son suspiro del deseo de ser “Hombre nuevo”.
Gracias por tu sonrisa, gracias por tus ganas, gracias por tu inocencia y tu humildad, gracias por tu buen humor… gracias por ser como eres y gracias por tu AMISTAD.
Y eternamente gracias por dejarme ser parte de tu vida.

Mois

A ti, que te dejas guiar por el Espíritu y que luchas por lo que crees.
A ti, que me haces crecer, aprender de mis errores , reconciliarme conmigo mismo.
A ti, que no crees en los ángeles cuando tú eres uno de ellos.