Realmente, mi proceder no lo comprendo; pues no hago lo que quiero, sino que hago lo que aborrezco. En realidad, ya no soy yo quien obra, sino el pecado que habita en mí. Pues bien sé yo que nada bueno habita en mí, es decir, en mi carne; en efecto, querer el bien lo tengo a mi alcance, mas no el realizarlo, puesto que no hago el bien que quiero, sino que obro el mal que no quiero.
Rom 7, 15.17-19

…con Cristo estoy crucificado: y no vivo yo, sino que es Cristo quien vive en mí…
Gal 2, 19-20

Mois