Estábamos juntos sentados a la mesa. Entonces, nos cogimos de la mano y me dijiste:
- Tienes las manos heladas. Eso es que estás enamorado.
- Manos frías corazón caliente - contesté.
Y mirándome a los ojos añadiste:
- Las mías están calientes. Eso es que yo no estoy enamorada. Bueno, sí. Estoy enamorada de ti.

Y a mí casi me entran ganas de llorar…

Mois