El hombre llegó a las 5 de la mañana a su casa completamente borracho y sin apenas conciencia de lo que le estaba sucediendo. Al entrar, la perdió por completo.
Al día siguiente despertó en su cama, con el pijama puesto, y junto a su cama encontró un delicioso desayuno.
Su hijo se acercó al borde de la cama y le dijo:
- Papá, dice mamá que esta noche te preparará tu cena favorita.
El hombre, entre sorprendido y asustado, le preguntó qué había sucedido la noche anterior, pues su mujer siempre reaccionaba de mala manera cuando él volvía borracho. El hijo respondió:
- Cuando llegaste y mamá te vió borracho se enfadó mucho. Pero estabas medio inconsciente, así que tuvimos que llevarte entre los dos a la habitación. Y cuando te empezamos a desvestir para ponerte el pijama sólo acertaste a decir: ¡Quietas… que soy un hombre casado!

Imperfectos, pero llamados al amor.

Mois