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Enamorarse es como prenderle la mecha a un petardo. Empieza con una pequeña chispa cuya llama empieza a correr cada vez más deprisa hasta que explota de manera impredecible. Una explosión de sentimiento, de final impredecible que, a menudo, no encendemos nosotros mismos. ¿Por qué? Quizá porque pensamos que elegir, que poner voluntad a la decisión de enamorarse es restarle sentimiento.
¿Pero es así? ¿Es acaso más real un enamoramiento en el que no decides de quién te enamoras que uno en el que tú decides enamorarte… y te dejas llevar? Cada día estoy más convencido de que es mejor ser consciente, ponerle voluntad a los sentimientos, que dejar que otros (las circunstancias, el entorno, otras personas) sean quienes prendan la mecha. ¿Acaso no es mejor enamorarse de quien yo decida enamorarme? Así, cuando este periodo terminé, seguiré amando… y seguiré queriendo enamorarme. Así, la “explosión descontrolada” será deseada, permitida por mí. Y no dejará de ser un sentimiento intenso, casi descontrolado… sencillamente, “el senyor pirotècnic” seré yo.

Decidir con cordura a quién amar… para amarle con locura.
Mois

La importancia de escuchar… y utilizar el sentido común.

A mí me encanta vestir elegante.
Mois

A veces quisiera ser la palabra que arde en tu oído, ese dulce soplo que te enamore perdidamente. Sentir cómo bailo sobre tu cielo, para caer rendido por tu espalda. Pero al final me rindo a la realidad. Yo solo soy el silencio. Ese que no enamora con su forma, con su brío, con sus vuelos. Ese que apaciblemente parece dormido. Y sin embargo, ¡ay! ¡qué ciego soy incluso yo mismo a veces! Pues en ese silencio te amo mil veces más que con mil poesías de Bécquer.

Soy el amor en silencio.

Mois


De mayor quiero volver a ser un niño “porque de ellos es el Reino de los Cielos”.
Mois

Hubo un tiempo en que necesitaba sentirme como un fénix, saber que renacería de mis propias cenizas.
Ser fuerte, magestuoso, poderoso. Quería ser un fénix.
Pasado el tiempo, me siento más como una mariposa azul. Más simple, más sutil. Pero con la misma fuerza interior.
Sí, prefiero ser una mariposa azul.

Una sencilla y alegre mariposa azul.
Mois

Vine a Roma…

…para celebrarlo contigo.

Gracias por todo. Que el nuevo año sea como el final de este.
Mois

- No podemos quedarnos aquí, voy a llevarte – le dije mientras la cogía en brazos.
– No sé si puedes oírme, pero si me entiendes, abrázame fuerte.
Y me abrazó.

Me abrazó con todas sus fuerzas.
Mois

Tras pensarlo y meditar detenidamente he llegado a la conclusión de que el musical ALMA es como el monte Tabor. Es un oasis en medio de las prisas del mundo, un encuentro frente a frente con la presencia viva de Cristo. Es sentirse mirado y amado por el Padre.Al participar de él, uno siente ganas de decir aquello de “qué bien se está aquí”, y bien es cierto, pues no sólo el musical llena, sino que todos los que colaboran te hacen sentir en familia. Sin embargo, como en el Tabor, hay que volver, hay que bajar de esa montaña para continuar con el día a día. Pero algo ha cambiado. Hay algo diferente y, aunque nos gustaría “montar tres tiendas” para quedarnos allí, sabemos que debemos volver… y transfigurarnos, para que el mundo crea.

Sin duda… qué bien se está aquí.
Mois

La capacidad de estar solo es la capacidad para amar. Puede lucir paradójico para ti, pero no lo es. Es una verdad existencial.
Solamente aquellas personas capaces de estar solas son capaces de amar, de compartir, de entrar en las más profundas capas de la otra persona, sin posesividad, sin volverse dependientes del otro, sin reducir al otro a un objeto y sin convertirse en adictos del otro. Le permiten al otro absoluta libertad, porque saben que si el otro se va, permanecerán tan felices como están.
Su felicidad no puede ser llevada por el otro, porque no proviene del otro. Entonces, ¿porqué querran estar juntos? Porque ya no es más una necesidad, sino un lujo: ellos son felices al compartir; ellos son tan felices en sí mismos que quieren vertirlo en otro. Ellos saben como tocar el instrumento musical de su vida como virtuosos solistas. El flautista sabe disfrutar de su flauta como solista… y si viene y se encuentra con un solista de las cuerdas con quien disfrutar conjuntamente de su música a dúo, entonces haran armonía entre la flauta y las cuerdas.

A dúo.
Mois


…para siempre… lo decía en serio.
Mois

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