Buscando mi nombre

Mois Veros

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El perdón

El perdón no cambia el pasado…

…pero le da sentido al futuro.

Todo tiene un porqué. Forma parte de un Plan.
Mois

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Gracias

Corría el año 1985 cuando tres amigos que aún no se conocían llegaron a este mundo. Sin saber el camino que les quedaba, sin saber qué les aguardaba. Eran niños, inocentes, alegres, pero lo que no sabían era que la fe crecía en ellos, era algo tan sencillo, pero tan fuerte, que pasó a ser una pasión. Una dedicación, una forma de vida. Dios estaba en ellos, en su mirada, en su sonrisa, en su interior.
Su confirmación fue algo especial, fue la luz quien los señaló. Ellos serían el futuro de una gran generación. Era tan grande el amor que tenían hacia Él, hacia el Señor, que decidieron compartirlo, enseñarlo a los demás. Querían que los niños, desde pequeños, conocieran a Jesús.

El Señor nació en nuestro interior y así todo comenzó,
con la llama de Su amor creciendo en el corazón.
Con la música y la fe queremos decir: Gracias.
Gracias.

Nosotros empezamos siendo un grupo de esos niños pero algo nos decía que esta aventura sería única. Iba a ser la semilla de un gran amor. Y así ha sido. Maravilloso. Increíble. No lo podremos olvidar.Os agradecemos todo lo que habéis hecho. Nos habéis dado esa magia que nos ha ayudado a entregarnos al Señor.
Siempre recordaremos estos tres años, ha sido una de las mejores experiencias vividas. Gracias por ayudarnos a estar más cerca de Él. Ahora, sentados bajo las estrellas empezamos un camino nuevo. Nos habéis dado las alas, vamos a volar. Vamos a llegar al corazón, como vosotros hicisteis con nosotros.

El Señor nació en nuestro interior y así todo comenzó,
con la llama de Su amor creciendo en el corazón.
Con la música y la fe queremos decir: Gracias.
Gracias.

Gracias a vosotros. Vosotros le habéis dado sentido a estos tres años.
Mois

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Ella

Ella es realista. La realidad es dura y cruel y ella lo ha aprendido de las peores formas. Ella es infantil cuando le conviene, sueña con cosas casi imposibles de cumplir. Ella ama la fotografía y la música. Ella te promete que será feliz, incluso aunque ya no formes parte de su vida.
-Fantasía vs realidad-

Me sigue recordando…
Mois

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El amanecer

El amanecer es siempre una esperanza para el hombre.

J.R.R.Tolkien


Un nuevo día, nuevas oportunidades.
Mois

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Te doy mis ojos

No sé qué fue. Es de esas cosas que no sabes explicar, pero que ves con tal claridad y nitidez que te parecen obvias. Allí estaba ella, con su tierna sonrisa de oreja a oreja. Y yo, desconocedor de todo, me acerqué a saludar. Conversaciones cortas, risas absurdas. Todo como “sin importancia”. Hasta que, sin saber por qué hice un gesto que para mí significaba mucho. Ella no lo sabía, pero al hacerlo le estaba dando una parte muy importante de mí. Parecía insignificante desde fuera, lo sé. Pero inadvertidamente le estaba diciendo: Te doy mis ojos.
Sí, algo tan importante para mí como mis ojos, ofreciéndolos sin más, porque sentía que así debía ser. Y ella los aceptó. Y aprendió a vivir con ellos. Yo no sabía qué importancia les daba ella… pero para mí era un pequeño sacrificio. Y sin saber si servía… yo lo hacía. Era mi manera de decirle algo. Algo importante, que no venía de mi parte.
Increíblemente, al final de la historia, resultó que para ella fueron más importantes incluso que para mí. Fueron sus ojos. Nuestros ojos. Y así, comenzó la adopción…

“A veces he deseado que tú fueras mi padre…”
Mois

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La tierra no es de nadie

La tierra no es de nadie.

¿Por qué matar por el suelo que pisas?
Mois

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Co-razones

No hace falta que me digáis eso de que perdéis la cabeza
por eso de que sus caderas…
Ya sé de sobra que tiene esa sonrisa y esas maneras
y todo el remolino que forma en cada paso de gesto que da.
Pero además la he visto seria, ser ella misma,
y en serio que eso no se puede escribir en un poema.
Por eso, eso que me cuentas de que mírala cómo bebe las cervezas,
y cómo se revuelve sobre las baldosas y qué fácil parece a veces enamorarse.

Todo eso de que ella puede llegar a ser ese puto único motivo
de seguir vivo y a la mierda con la autodestrucción…
Todo eso de que los besos de ciertas bocas saben mejor es un cuento que me sé desde el día que me dio dos besos y me dijo su nombre.
Pero no sabes lo que es caer desde un precipicio y que ella aparezca de golpe y de frente
para decirte, venga, hazte un peta y me lo cuentas.
No sabes lo que es despertarte y que ella se retuerza y bostece,
luego te abrace y luego no sepas cómo deshacerte de todo el mundo.

Así que supondrás que yo soy el primero que entiende,
el que pierdas la cabeza por sus piernas y el sentido por sus palabras,
y los huevos por un mínimo roce de mejilla.
Que las suspicacias, los disimulos cuando su culo pasa,
las incomodidades de orgullo que pueda provocarte,
son algo con lo que ya cuento.
Quiero decir que a mí de versos no me tienes que decir nada,
que hace tiempo que escribo los míos.

Que yo también la veo.
Que cuando ella cruza por debajo del cielo solo el tonto mira al cielo.
Que sé como agacha la cabeza, levanta la mirada y se muerde el labio superior.
Que conozco su voz en formato susurro, y en formato gemido,
y en formato secreto.
Que me sé sus cicatrices,
y el sitio que la tienes que tocar en el este de su pie izquierdo para conseguir que se ría,
y me sé lo de sus rodillas,
y la forma que roza las cuerdas de una guitarra.

Que yo también he memorizado su número de teléfono,
pero también el número de sus escalones,
y el número de veces que afina las cuerdas antes de ahorcarse por bulerías.
Que no sólo conozco su última pesadilla,
también las mil anteriores,
y yo sí que no tengo cojones a decirle que no a nada,
porque tengo más deudas con su espalda
de las que nadie tendrá jamás con la luna
(y mira que hay tontos enamorados en este mundo).
Que sé la cara que pone cuando se deja ser completamente ella,
rendida a ese puto milagro que supone que exista.

Que la he visto volar por encima de poetas que valían mucho más que estos dedos,
y la he visto formar un charco de arena rompiendo todos los relojes que la puso el camino,
y la he visto hacerle competencia a cualquier amanecer por la ventana:
no me hablen de paisajes si no han visto su cuerpo.
Que lo de “Mira sí, un polvo es un polvo”,
y eso del tesoro pintado de rojo sobre sus uñas
y sólo los sueños pueden posarse sobre las cinco letras de su nombre.

Que te entiendo. Que yo escribo sobre lo mismo. Sobre la misma.
Que razones tenemos todos.

Pero yo, muchas más que vosotros.

Que razones tenemos todos pero YO muchas más que vosotros.
Mois

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A quien te odia

Habéis oído que se dijo: Amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo. Pero yo os digo: amad a vuestros enemigos y rogad por los que os persiguen, para que seáis hijos del Padre Celestial, que hace salir el sol sobre malos y buenos, y llover sobre justos e injustos. Mt 5, 43-46

El amor al enemigo no consiste en ignorarlo, o en soportarlo, si no en reconocer que se le necesita, en descubrir la semillas del Verbo que también germinan en él, en buscar lo que nos une y no tanto lo que nos divide, en pedirse perdón en privado y en público… el amor es paciente, servicial, no lleva cuentas del mal, todo lo soporta, todo lo espera.
Señor Jesús, bendice a quiénes me odian y atacan, y convierte mi corazón para que pueda amar como tú lo haces.

Si no amas a tus enemigos ¿en qué se nota que eres de Cristo?
Mois

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Curación

“¿En qué consiste esta curación profunda que Dios lleva a cabo por medio de Jesús?”, se pregunta el Papa: “Consiste en una paz verdadera, completa, fruto de la reconciliación de la persona consigo misma y en todas sus relaciones: con Dios, con los demás, con el mundo”. “El maligno intenta siempre arruinar la obra de Dios”, continuó, “sembrando división en el corazón humano, entre cuerpo y alma, entre el hombre y Dios, en las relaciones interpesonales, sociales, internacionales, incluso entre el hombre y la Creación. El maligno siembra guerra; Dios crea paz”.

Extracto del discurso del Papa del 22 de julio


Curación de la mano de Cristo.
Mois

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Tu silencio

Me gustaría decirte lo que siento

pero tu silencio me lo impide.

Silencio… y espera.
Mois

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