Buscando mi nombre

Mois Veros

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Prisionero


Liberarse de una pesada carga.
Mois

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He soñado toda la noche contigo

¡Buenos días princesa!
¡He soñado toda la noche contigo!
¡Íbamos al cine y tu llevabas aquel vestido rosa que me gusta tanto!
¡Sólo pienso en ti princesa!
¡Pienso siempre en ti!


Pienso siempre en ti, princesa.
Mois

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Orgullo

Si eres orgulloso conviene que ames la soledad

los orgullosos siempre se quedan solos.

Amado Nervo

Hay dos razones para estar solo: decisión o imposición. ¿Cuál es la tuya?
Mois

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Hagamos un trato

Hagamos un trato:
Yo te llevo el desayuno a la cama. No digo una vez, ¿eh?, digo todos los días de mi vida.
¿Fútbol? Lo justo. Algún partidillo, poco más.
Y te prometo que jamás tendré tripa.
A cambio de eso, no te pido nada, simplemente, que estés conmigo.
Ese es el trato.

Nuestro trato.
Mois

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Historias de metro y medio

Acababa de perder un metro y ya llegaba tarde. Llamé. “No te preocupes” respondió una voz al otro lado del teléfono. Me puse a pensar en que si me hubiera apurado un poco habría llegado antes, y entonces llegó el metro. Subí y me senté.No iba especialmente lleno, así que no tuve problema. Pocas personas subieron en mi parada.

Mientras el vagón se movía, empecé a pensar en lo que iba a hacer esa noche y me quedé mirando a un hombre sentado unos metros más allá. Entonces me fijé en él, y dejé de pensar en esa noche. Empecé a pensar en las muchas historias de las muchas personas que podían ir esa noche en ese vagón. Las miles de personas a las que nunca conocería y cuya historia se reduciría a unos minutos cruzados en el mismo metro. Cada uno, como yo, iría pensando en sus cosas…

Entonces el metro se detuvo. Y por la puerta apareció ella. Era una chica de apariencia sencilla, beatíficamente hermosa. Hablaba con su madre por teléfono. Me llamó la atención su apariencia mística, como de religiosa, siendo bella sin pretenderlo. Mientras hablaba, un gracioso tic adornaba su rostro. No paraba de pasear su lengua por la comisura derecha del labio, como jugando, mientras sonreía. Le comentaba a su madre que no quería discutir, pero que quería que la llevara a misa.

Me descubrió mirándola y le sonreí. Nos regalamos un intercambio de sonrisas y me puse de pie. Mi parada ya llegaba y nos despediríamos, para siempre, con aquella fugaz historia compartida. Cuando la puerta se abrió le dediqué mi última sonrisa y ella hizo lo propio, casi con agradecimiento. Cuando el vagón inició su marcha, levante levemente los ojos y le pedí a Dios que le concediera un buen novio, que la quisiera y cuidara muchísimo… o una vida muy feliz como religiosa.

Historias que se cruzan, que se enlazan y se separan.
Mois

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Fantasmas

No puedes huir de tus fantasmas.

Si no los afrontas siempre te perseguiran.

Enfréntate a tus miedos.
Mois

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No quieres irte

– Por favor no te vayas.
– ¿Por qué?
– Porque no quieres irte.


Quédate… si quieres.
Mois

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Ya no me rindo

Antes era más cobarde. Si algo era difícil, siempre pensaba en abandonar. Luchaba un poco y, cuando me cansaba, me rendía.
Pero un día eso cambió. Tu me miraste. Y lo hiciste de una manera completamente diferente. Pude ver algo en tus ojos. No sé si fue paz o amor. Tal vez armonía. Quizá vi fe.
Me sumergí en una profundidad que antes para mí era desconocida. Y se grabó en mi corazón.
Ahora ya no me rindo. Ahora ya no abandono. Ahora ya no.
Cada vez que tengo ganas de rendirme, me acuerdo de ti. De como me miraste aquel día, de como me hiciste sentir. Recuerdo como me cambiaste. Y ya no me rindo.

Ya no me rindo.
Mois

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Si tú me olvidas

Quiero que sepas
una cosa.

Tú sabes cómo es esto:
si miro
la luna de cristal, la rama roja
del lento otoño en mi ventana,
si toco
junto al fuego
la impalpable ceniza
o el arrugado cuerpo de la leña,
todo me lleva a ti,
como si todo lo que existe,
aromas, luz, metales,
fueran pequeños barcos que navegan
hacia las islas tuyas que me aguardan.

Ahora bien,
si poco a poco dejas de quererme
dejaré de quererte poco a poco.

Si de pronto
me olvidas
no me busques,
que ya te habré olvidado.

Si consideras largo y loco
el viento de banderas
que pasa por mi vida
y te decides
a dejarme a la orilla
del corazón en que tengo raíces,
piensa
que en ese día,
a esa hora
levantaré los brazos
y saldrán mis raíces
a buscar otra tierra.

Pero
si cada día,
cada hora
sientes que a mí estás destinada
con dulzura implacable.
Si cada día sube
una flor a tus labios a buscarme,
ay amor mío, ay mía,
en mí todo ese fuego se repite,
en mí nada se apaga ni se olvida,
mi amor se nutre de tu amor, amada,
y mientras vivas estará en tus brazos
sin salir de los míos.

Si tú me olvidas
Mois

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Mi Rey

Yo te hubiera seguido, mi hermano, mi capitán, mi Rey.

Mi Hermano, mi Capitán, mi Rey.
Mois

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