Buscando mi nombre

Mois Veros

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Celebrar

Porque cada día que nos encontramos hay algo importante que celebrar.


Porque cada día que vivimos hay algo importante que celebrar.
Mois

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Signo de admiración

¡Quiéreme!

Manifiéstate de súbito. Choquémonos como por arte mágico en el Bukonbski un miércoles. Pidámonos disculpas. Intentemos tirar el muro gélido diciéndonos las cuatro cosas típicas. Invitémonos a bebidas alcohólicas. Escúchame decir cosas estúpidas y ríete. Sorpréndete valorándome como oferta sólida.

Y a partir de ahí, ¡quiéreme!

Acompáñame a mi triste habitáculo. Relajémonos y pongamos música. De pronto, abalancémonos como bestias indómitas. Mordámonos, toquémonos, gritémonos. Permitámonos que todo sea válido. Y sin parar follémonos, follémonos hasta quedar afónicos, follémonos hasta quedar escuálidos.

Y al otro día, ¡quiéreme!

Unamos nuestro caminar errático. Descubramos restaurantes asiáticos. Compartamos películas. Celebremos nuestras onomásticas regalándonos fruslerías simbólicas. Comprémonos un piso. Hipotequémoslo. Llenémoslo con electrodomésticos y regalémosle nueve horas periódicas a trabajos insípidos que permitan rellenar el frigorífico.

Y mientras todo ocurre ¡sólo quiéreme!

Continua queriéndome mientras pasan espídicas las décadas. Dejando que nos arrojen al hospital geriátrico. Inválidos, mirándonos sin más fuerza ni diálogo que el eco de nuestras vacías cáscaras.

¡Quiéreme!

Para que pueda decirte cuando vea la sombra de mi lápida ojalá, ojalá como dijo aquel filósofo el tiempo sea cíclico y volvamos reencarnándonos en dos vidas idénticas. Y cuando en el umbral redescubierto de una noche de miércoles pretérita, tras chocarme contigo girándote me digas: “Uy, perdóname”. Ruego que permita el Dios auténtico que recuerde el futuro de este cántico. Y anticipándolo pueda mirarte directo a los ojos. Y conociéndolo muy bien y sabiendo el devenir de futuras esdrújulas destrozando de un pisotón mi brújula te diga solo “quiéreme”…

(signo de admiración) QUIÉREME (signo de admiración)
Mois

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Mi confianza


El Único que no defrauda. El Único en quien se puede confiar.
Mois

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Qué habéis hecho…

Qué habéis hecho…


Inconscientes, no comprendéis el daño que habéis hecho…
Mois

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Abandonado

Al mediodía se oscureció todo el territorio hasta media tarde. A esa hora Jesús gritó con voz potente: -Eloi, eloi, lema sabactani, que significa: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado? Algunos de los presentes, al oírlo, comentaban: -Está llamando a Elías. Uno empapó una esponja en vinagre, la sujetó a una caña y le ofreció de beber diciendo: -¡Quietos! A ver si viene Elías a librarlo. Pero Jesús, lanzando un grito, expiró. El velo del templo se rasgó en dos de arriba abajo. El centurión, que estaba enfrente, al ver cómo expiró, dijo: -Realmente este hombre era Hijo de Dios.
Mc 15, 33-39


Ahora, cuando más te necesito… ¿por qué siento la soledad? Y, sin embargo, estás ahí…
Mois

PD: Recuerda, salmista: No estás solo. Él siempre está contigo.

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Hasta el extremo

Antes de la fiesta de Pascua, sabiendo Jesús que llegaba la hora de pasar de este mundo al Padre, habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el extremo.
Jn 13, 1


Hasta que su amor no pudo más. Hasta dar la vida.
Mois

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Reflexiones ante la cruz

Te necesito.
Y al mirar tu rostro ensangrentado, tus manos clavadas en la cruz, me pregunto quién necesita a quién. Y a pesar de tu debilidad, de tu fragilidad humana, de tu dolor y tormento… soy irremediablemente yo el que te necesita.
Te necesito.
Qué paradojas tiene la historia. El hombre herido, vencido y destrozado es el único capaz de hacerlo todo nuevo. Es el único capaz de humillarse y soportar la pesada carga del pecado de la humanidad. Y yo soy incapaz de soportar la carga de mi miseria.
Te necesito.
Lloraste. Sufriste. Tu corazón se aceleró. Sentiste la soledad y el vacío. Te abandonaron. Y tú no hiciste como yo. No te hundiste, no dejaste que el tentador ganase la partida. Ayúdame. Sólo tú puedes ayudarme.
Te necesito.

Siempre, en lo bueno y en lo malo, te necesito…

Mois

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Volverán las oscuras golondrinas

Volverán las oscuras golondrinas
en tu balcón sus nidos a colgar
,
y, otra vez, con el ala a sus cristales
jugando llamarán;
pero aquéllas que el vuelo refrenaban
tu hermosura y mi dicha al contemplar,
aquéllas que aprendieron nuestros nombres…
ésas… ¡no volverán!

Volverán las tupidas madreselvas
de tu jardín las tapias a escalar,
y otra vez a la tarde, aun más hermosas,
sus flores se abrirán;
pero aquéllas, cuajadas de rocío,
cuyas gotas mirábamos temblar

y caer, como lágrimas del día…
ésas… ¡no volverán!

Volverán del amor en tus oídos
las palabras ardientes a sonar;

tu corazón, de su profundo sueño
tal vez despertará;
pero mudo y absorto y de rodillas,
como se adora a Dios ante su altar,
como yo te he querido…, desengáñate:
¡así no te querrán!

Volverán… pero otras serán.
Mois

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Fénix II

Y, como un fénix, resurgiré de mis cenizas.


Arderé y me consumiré. Pero renaceré más fuerte.
Mois

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Fénix

Puedo arder hasta convertirme en ceniza.

Pero volveré a resurgir. Porque soy un Fénix.

Morir… y resucitar al “tercer” día.
Mois

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