Buscando mi nombre

Mois Veros

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Si no lo sé, me lo invento

Cuando se acercan los exámenes, lo mejor es tirar de imaginación… aunque sin pasarse.

Mois

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El sueño de una noche de verano

Anoche soñé que volvías conmigo. Me pedías perdón por lo “estúpida que habías sido” al no darte cuenta de lo mucho que me querías en realidad.
Pero yo no estaba contento. No lograba fiarme de ti, en cualquier momento podrías hacerlo de nuevo e irte dejándome con el corazón roto.
Tras la reconciliación te abracé, pero no llegué a besarte… ni a dedicarte un te quiero. En realidad, por dentro se me comía la conciencia: “cómo has podido volver con ella sabiendo que ahora quieres a otra”.
Quedamos con mis amigos. Les dije que habíamos vuelto y a ninguno de ellos le pareció mal, al contrario se alegraron bastante (con lo que te habían criticado cuando me dejaste).
Entonces, dos de ellos comenzaron a hacerse cariñitos y se besaron. Así que me pediste que te besara yo también: “se supone que me quieres, no?”.
Te besé insípidamente, me levanté y me fui. No soportaba más aquella situación… yo ya no te quería y no sabía por qué había aceptado volver contigo.
Sonó el despertador y me desperté. Miré la hora: “yo debería estudiar” me dije. Sin embargo, no pude evitar tumbarme de nuevo. Cerré los ojos y me dormí.
Y tuve otro sueño… pero ese es para mi.

Y, sin embargo, todo parecía tan real…

Mois

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Suerte

La suerte es el pretexto de los fracasados.

Pablo Neruda

Por suerte no creo en la suerte.

Mois

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El silencio de la inocencia

Te quiero, pero no soy tan masoca.

Mois

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Cuando gana el más fuerte

Muchas veces Goliat vence a David…


…pero esa historia no la cuenta nadie.

Las derrotas de los pequeños no son noticia aunque haya alguien a quien sí le importen.

Mois

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Coexist

Qué grande es la necesidad de aprender a convivir.

Convivir es vivir con, no vivir por encima de.

Mois

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La persona adecuada

Sin prisa será más fácil no equivocarse.

Mois

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Desnuda como tus manos

Desnuda eres tan simple como una de tus manos,
lisa, terrestre, mínima, redonda, transparente,
tienes líneas de luna, caminos de manzana,
desnuda eres delgada como el trigo desnudo.

Desnuda eres azul como la noche en Cuba,
tienes enredaderas y estrellas en el pelo,
desnuda eres enorme y amarilla
como el verano en una iglesia de oro.

Desnuda eres pequeña como una de tus uñas,
curva, sutil, rosada hasta que nace el día
y te metes en el subterráneo del mundo
como en un largo túnel de trajes y trabajos:
tu claridad se apaga, se viste, se deshoja
y otra vez vuelve a ser una mano desnuda.

Pablo Neruda

Desnuda… que gato con guantes no caza ratones.

Mois

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El mundo a través de mis ojos

El mundo

a través de mis ojos.

Hay necesidad de ver el mundo con otros ojos.

Mois

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A quien se quiere

A quien se quiere no se le pega, ni se le insulta…

¿Qué he hecho? Nunca he dejado de amarla. Recuerdo, como si hubiera sido ayer, los besos y caricias del noviazgo. Ella entonces me miraba casi con devoción…

No puedo olvidar ese golpe. Como a cámara lenta, vuelvo a ver sus nudillos que se acercan y se estrellan contra mi cara. Dolió. Fue como si algo estallara en mi cerebro. Pero también dolió el alma. ¿Cómo es posible que él me hiciera eso?

Ni siquiera me di cuenta de lo que hacía; o tal vez sí, y mi memoria lo ha borrado. Me ahogaba en mi frustración, y algo que ella dijo me hizo perder el control. La culpa no fue suya. Lo que falló estaba dentro de mi.

Cuando las manos que te acarician se convierten en los puños que te golpean, el mundo se viene abajo. No alcanzo a comprender cómo lo que ayer era consuelo y amor, hoy rompe el cuerpo.

Sus ojos me persiguen cada vez que cierro los míos. Su mirada temerosa, me pesa como una losa en el corazón. Daría cualquier cosa por volver atrás en el tiempo y poder evitar esa expresión de su rostro.

A quien se quiere no se le pega, ni se le insulta…

Quien ama sabe perdonar….

Soy una mujer preparada, con estudios, con trabajo… no voy a permitir que me domine. Le he demostrado mi capacidad de independencia, llegando incluso a desafiarle. Pero siempre he llevado las de perder. El es más cruel.

Soy físicamente más fuerte. En mi puño cerrado cabe su mano extendida. ¿Qué pretendía al provocarme? A veces, me ha amenazado con irse… Habría podido hacerlo. Ella lo sabía. Pero se quedaba. Supongo que lo hacía porque me quería.

Desde el momento en que le conocí, supe que le amaría siempre. Ni los insultos, ni aquel puñetazo, han cambiado eso. Sé que hay facetas en su vida con las que no se siente plenamente satisfecho; pero pienso que juntos podemos mantenerlas al margen de la vida en pareja. Vadearlas.

De nuevo veo sus ojos… esa mirada que, espero que a tiempo, me hizo recuperar la cordura; comprender que ambos necesitamos ayuda. Yo, para aprender a amarla. Ella, para aprender a perdonarme.

Siento temor. Temo que lo que hasta ahora ha sido un suceso aislado pueda convertirse en algo crónico. Ahora estoy en condiciones de perdonar lo que ocurrió; echarlo a la cuenta de lo que pudo ser una crisis pasajera. No sé que haría si la historia se repitiera.

Deseo evitar que la historia se repita…

Los actos violentos son voluntarios. Si sus manos me golpean es porque él ha tomado la decisión de hacerlo.

Nunca podré perdonarme haberle causado dolor…

A quien se quiere no se le pega, ni se le insulta…

¿Qué es lo que he hecho?

Me ha hecho daño…

Necesito saber que aún me queda una esperanza…

Necesito saber que nunca volverá a suceder…

Necesito que sepa que, desde hoy, mis manos sólo te darán calor…

Gracias Alegría por materializar mis ideas con tus palabras.

A quien se quiere no se le pega, ni se le insulta…

Mois

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