Buscando mi nombre

Mois Veros

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May it be

May it be an evening star
Shines down upon you
May it be when darkness falls
Your heart will be true
You walk a lonely road
Oh! How far you are from home

Mornie utúlië (darkness has come)
Believe and you will find your way
Mornie alantië (darkness has fallen)
A promise lives within you now

May it be the shadows call
Will fly away
May it be you journey on
To light the day
When the night is overcome
You may rise to find the sun

Mornie utúlië (darkness has come)
Believe and you will find your way
Mornie alantië (darkness has fallen)
A promise lives within you now

A promise lives within you now

El canto de los elfos siempre me recordará que, durante trece días, lo fuimos.

Mois

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Yo sé que cada noche

Yo sé que cada noche cuando me voy a dormir,
tú mandas una estrella, Señor, para mí.
Yo duermo, ella vela mis sueños,
me mira y yo le hablo de amor.
Mi amor por Ti.

Cada campamento, la última noche, celebramos la despedida en nombre de nuestra estrella. Gracias Padre.

Mois

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La vida en el campamento

Una cara diferente del mundo, para verlo de otra manera.

Subir a la montaña más alta, caminar por el camino más escondido… encontrarse con la Creación tras elegir en la encrucijada.

Mois

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Los diez mandamientos

Glosa sobre los 10 Mandamientos:

1. Amarás a Dios. Lo amarás sin retóricas, como a tu padre, como a tu amigo. No tengas nunca una fe que no se traduzca en amor. Recuerda siempre que tu Dios no es una entelequia, un abstracto, la conclusión de un silogismo, sino Alguien que te ama y a quien tienes que amar. Sabe que un Dios a quien no se puede amar no merece existir. Lo amarás como tú sabes: pobremente. Y te sentirás feliz de tener un solo corazón y de amar con el mismo a Dios, a tus hermanos, a Mozart y a tu gata. Y, al mismo tiempo que amas a Dios, huye de todos esos ídolos de nuestro mundo, esos ídolos que nunca te amarán pero podrán dominarte: el poder, el confort, el dinero, el sentimentalismo, la violencia.

2. No usarás en vano las grandes palabras: Dios, Patria, Amor. Tocarás esas grandes realidades de año en año y con respeto, como la campana gorda de una catedral. No la uses jamás contra nadie, jamás para sacar jugo de ellas, jamás para tu propia conveniencia. Piensa que utilizarlas como escudo para defenderte o como jabalina para atacar es una de las formas más crueles de la blasfemia.

3. Piensa siempre que el domingo está muy bien inventado, que tú no eres un animal de carga creado para sudar y morir. Impón a ese maldito exceso de trabajo que te acosa y te asedia algunas pausas de silencio para encontrarte con la soledad, con la música, con la Naturaleza, con tu propia alma, con Dios en definitiva. Ya sabes que en tu alma hay flores que sólo crecen con el trabajo. Pero sabes también que hay otras que sólo viven en el ocio fecundo.

4. Recuerda siempre que lo mejor de ti lo heredaste de tu padre y de tu madre. Y, puesto que no tienes ya la dicha de poder demostrarles tu amor en este mundo, déjales que sigan engendrándote a través del recuerdo. Tú sabes muy bien, que todos tus esfuerzos personales jamás serán capaces de construir el amor y la ternura que te regaló tu madre y la honradez y el amor al trabajo que te enseñó tu padre.

5. No olvides que naciste carnívoro y agresivo y que, por tanto, te es más fácil matar que amar. Vive despierto para no hacer daño a nadie, ni a las personas, ni animal, ni a cosa alguna. Sabes que se puede matar hasta con negar una sonrisa y que tendrás que dedicarte apasionadamente a ayudar a los demás para estar seguro de no haber matado a nadie.

6. No aceptes nunca esa idea de que la vida es una película del Oeste en la que el alma sería el bueno y el cuerpo el malo. Tu cuerpo es tan limpio como tu alma y necesita tanta limpieza como ella. No temas, pues, a la amistad, ni tampoco al amor: ríndeles culto precisamente porque les valoras. Pero no caigas nunca en esa gran trampa de creer que el amor es recolectar placer para ti mismo, cuando es transmitir alegría a los demás.

7. No robarás a nadie su derecho a ser libre. Tampoco permitirás que nadie te robe a ti la libertad y la alegría. Recuerda que te dieron el alma para repartirla y que roba todo aquel que no la reparte, lo mismo que se estancan y se pudren los ríos que no corren.

8. Recuerda que, de todas tus armas, la más peligrosa es la lengua. Rinde culto a la verdad, pero no olvides dos cosas: que jamás acabarás de econtrarla completa y que en ningún caso debes imponerla a los demás.

9. No desearás la mujer de tu prójimo, ni su casa, ni su coche, ni su vídeo, ni su sueldo. No dejes nunca que tu corazón se convierta en un cementerio de chatarra, en un cementerio de deseos estúpidos.

10. No codiciarás los bienes ajenos ni tampoco los propios. Sólo de una cosa puedes ser avaro: de tu tiempo, de llenar de vida los años poco o muchos que te fueran concedidos. Recuerda que sólo quienes no desean nada lo poseen todo. Y sábete que, ocurra lo que ocurra, nunca te faltarán los bienes fundamentales: al amor de tu Padre, que está en los cielos, y la fraternidad de tus hermanos, que están en la tierra.

José Luís Martín Descalzo

No se trata de prohibir ni de imponer normas, se trata de vivir feliz haciendo felices a los demás. Sólo se trata de cumplir el mandamiento (¡regalo!) del amor… ¿o acaso no queremos todos amor?

Mois

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Yo así no juego más

Si el juego es una carrera
y solo gana el que llega
yo así no juego más.

Si por ganar no me importa
que tú te quedes sin premio
yo así no juego más.

Si el juego es una pelea
y solo gana quien pega
yo así no juego más.

Si estás jugando conmigo
y por ganar te lastimo
yo así no juego más.

Yo solo quiero jugar
porque me gusta encontrar
la sonrisa que hay en ti.

Yo solo quiero jugar
porque es la mejor forma
de disfrutar del sol.

No me quieran enseñar
cómo se debe jugar
que el juego lo inventé yo.

Anónimo

Entonces… ¿jugamos?

Mois

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Kampamento Krusty

Nos vamos de campamento.

Mois

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Sin aplauso

You must be prepared always to work without applause.

Siempre debes estar preparado para trabajar sin aplauso.

No sepa tu mano izquierda lo que hace la derecha… que la vana gloria es tan fugaz como un suspiro.

Mois

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Oro negro

Oro negro

Verdadero oro negro

El trabajador, el inmigrante, el hombre. El que de verdad tiene valor.

Mois

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Normandía

El barco se detuvo. No podíamos acercarnos más a la costa o nos descubrirían.
Llegó uno de los momentos más tensos. Bajar al agua con el fusil en la mano. Si el enemigo estaba ya apostado, estabamos perdidos. Si habíamos llegado antes, aun tendríamos alguna posibilidad.
Me tocó el turno de bajar. Lo hice como pude, procurando que no se mojara el fusil o quedaría indefenso en tierra. Ya en el agua, con los brazos en alto para procurar que el agua no entrara en contacto con mi arma, me sentí morir. Era demasiado bajito como para mantener la cabeza fuera del agua y tocar con el pie en el suelo. En mi cabeza se acrecentó un pensamiento: hoy vas a morir, ahogado o desarmado.
Veía a mis compañeros en una situación similar, pero mejor a la mía. Ellos eran más altos, y podían caminar sin sumergir la cabeza completamente. Yo tuve que recorrer un camino interminable con la cabeza dentro del agua y los brazos en alto, con las manos fuera del agua sosteniendo el arma, saliendo de vez en cuando a tomar aire. Mi supervivencia en la costa dependía de ello.
Llegamos a la costa y tuvimos un lapso de tiempo para organizarnos. Montamos barricadas y nos concienciamos para el combate. Muchos de nosotros caeríamos, pero no podíamos permitir que aquellos nazis vencieran.
Un disparo cruzó el aire. Sus tropas llegaban. Empezó el tiroteo.
Hombres de ambos bandos caían muertos, ensengrentados. Vi como Jean-François era alcanzado junto a mi. En sus ojos vi una chispa de esperanza, justo antes de caer y pasar a formar parte de nuestras bajas.
Yo seguía disparando, matando a aquellos alemanes que no merecían el nombre de su patría, tan solo el de asesinos.
Las bombas de la aviación cayeron sobre sus bases, así como los cañonazos de nuestros navíos.
Seguímos avanzando y les tomamos la zona. Tras una interminable batalla habíamos vencido.
Un panorama desolador aparecía ante nuestros ojos. Miles de hombres tendidos en el suelo, algunos heridos, otros muertos. Casi ninguno de aquellos asesinos había escapado de la muerte o de quedar malherido.
No pude evitar derramar unas lágrimas por Jean-François. Alcé los ojos al cielo y le dije: ahora también lucharé por ti, amigo.

Pueden quitarnos la vida, pero seguiremos luchando por nuestra libertad, por un futuro mejor para nuestros hijos, mientras nos quede un soplo de vida.

Mois

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El sabor del café

¿Qué tiene el buen café?

Mano

Mmmh… cómo se nota el sabor a mano…

Mois

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