Buscando mi nombre

Mois Veros

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Ser yo

Reivindico mi derecho a ser yo mismo, tal y como soy.

No importa como, no importa cuando… sencillamente ser yo.

Mois

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El Cuerpo de Cristo

El Cuerpo de Cristo

Amen

Qué bueno eres, Padre, que pones algo tan Grande en mis indignas manos de barro.

Mois

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Sacrificio

Estaban todos los niños en el Cielo de los niños, esperando que Dios les diera un cuerpecito para venir al mundo. Tres de ellos eran muy amigos y disfrutaban jugando siempre juntos. Eran dos niñas y un niño.
Un día les dieron una gran alegría: en la tierra sereis hermanitos. Ellos empezaron a hacer planes: yo seré la mayor, yo seré la que os cuente cuentos por las noches, yo os contaré mis chistes y os reireis muchísimo, yo os defenderé de todo el que se meta con vosotras, yo os cuidaré…
Llegó el día en que la primera de ellos había de nacer. Estaba muy nerviosa, ¡dentro de poco vería a sus papás!
Mientras esperaba, un ángel le comentó a otro: ¿Ya lo sabes? Pobrecillo… sus padres sólo tendrán dos hijos y él nunca existirá.
Ella lo escuchó y sabía que hablaban de su hermanito. Se miró las manos y empezó a llorar. De repente, una sonrisa apareció en su cara y justo un instante antes de que Dios le concediera su soplo de vida, golpeó su pecho con todas sus fuerzas deteniendo su corazón.
Su tierno cuerpecito no lo aguantó y cuando Laura nació nueve meses después, ella ya no estaba allí. Había ido al Cielo de los mayores. Entonces Dios se le acercó, la besó en la frente y le dijo: Sé cuanto lo quieres, así que dejaré que cuides de él durante su vida.
Y desde entonces, cada día y cada noche, ella vela por su hermanito pequeño, aquel por quien dio la vida.

Mois

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Diario de un inmigrante

Hace frío. Tengo miedo.
Salí de mi país buscando una oportunidad para mi y para mi familia. Y hasta ahora lo más que he conseguido es ser mercancia, peor que un animal que no le importa a nadie.
Pasé muchas penurias para conseguir el dinero del viaje. En mi país no se consigue el dinero tan fácilmente como en Europa. Exige el esfuerzo de toda la familia durante mucho tiempo. Es un gran sacrificio. ¿Y para qué? Para un “billete” en un cayuco.
Sí, un simple cayuco, inestable e infrahumano en el que nos acinan para que les salgamos más rentables. Así, mientras ellos disfrutan en sus opulentas mansiones, nosotros nos jugamos la vida tratando de llegar al otro lado de un mar que, en el mejor de los casos, nos provoca una pulmonía.

Toda la noche a la deriva. Es la mejor manera de que no nos detecten en la frontera. Fue horrible. Todos temblando, rezando para no morir de frío o ahogados. Deseando vez la luz de la esperanza del alba.
La noche se hizo eterna. Vi morir congelado al chico que tenía enfrente. Otro cayó al agua y ninguno se atrevió a arriesgar su vida por rescatarlo. Recé para no dormirme y unirme al grupo de los “apeados”.

Amaneció y vimos la costa. Nuestras penurias iban a merecer la pena. Pero al llegar, nos esperaba la guardia civil. Apenas pisabamos el territorio español y ya eramos delincuentes. Nos trajeron mantas. Yo le ofrecí la mía a una mujer embarazada. Tal vez ella tendría más oportunidades que yo si sobrevivía. Se acercó a mi una voluntaria de la cruz roja. Me sonrió.
Era la primera sonrisa que veía en mucho tiempo. Me dio otra manta y algo para comer. Se lo agradecí devorando la comida.
Al poco rato, nos llevaron a un refugio y aquí pasan las horas mientras esperamos a ser repatriados.

Sigo recordando en mi oido las palabras del chaval que se sentaba a mi lado en el cayuco.
Hace frío. Tengo miedo.

Mois

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Acción de Gracias

Gracias Padre por querernos tanto. Gracias porque podemos hablarte confiados, sabiendo que nos escuchas. Gracias porque viniste a sanar a los enfermos, a publicanos y prostitutas, a darnos un corazón de carne, porque nos miras con ternura aunque creamos ser el hijo que se queda mientras el pródigo se marcha, porque utilizas nuestras manos de barro para hacer tus obras. Gracias Padre porque nos quieres unidos, no protestantes o católicos, no de Pablo o de Apolo, sino cristianos, de Cristo. Gracias por darnos maestros que nos forman intelectual y espiritualmente, aunque a algunos nos cueste quererlos o entenderlos. Gracias por las personas que nos acompañan en el Camino de la Vida, familiares, amigos, monitores… y, cómo no, por la Vida misma. Porque es un gran regalo que no podemos dejar de agradecerte.

Mois

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Un camino de mil millas

¿Qué mueve a un joven de diecesiete años a abandonar durante semanas su vida y sus comodidades para, mochila al hombro, ponerse en camino lleno de incertidumbres, sin más compañía que la de sus sueños y esperanzas? ¿De qué hermosa y misteriosa manera consigue la peregrinación a Santiago ir transformando poco a poco su corazón y dando sentido a los interrogantes más profundos de su existencia? ¿Cómo es capaz de marcar decisivamente su vida y ponerla en rumbo a un amor por la humanidad lleno de paz y sencillamente confiado?

 

Más información de este libro en http://perlegrino.marianistas.org/diario/

En las páginas de este libro se reproduce fielmente el diario con el que Miguel Perles Alabau fue poniendo en palabras los sentimientos que le bullían bien adentro mientras el Camino lo guiaba desde San Sebastián hacia Compostela, en el verano de 2001. Un testimonio auténtico y sincero: desde la madurez, pero rico en inocencia; desde la debilidad que se hace fortaleza; desde el cariño y la sensibilidad de los que saben apreciar un milagro en cada pequeño detalle; desde una fe tierna y rebosante de frescor, que logra reconocer en Jesús al mejor compañero para la senda de la vida.

¿Qué piensas cuando empiezas un camino? Que YA ha empezado.

Mois

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¿Por qué nos odian tanto?

Llegaste en cuarto menguante a mi lado
y con la luna llena
me dijiste adiós.
Seguiste ese rastro de migas
de pan olvidado,
de migas de pan
que nadie siguió.

Te di un anillo
y una espina de rosa
y me regalaste tu corazón.
Juntos coleccionamos derrotas,
botellas vacías,
puestas de sol.

Dónde fue a parar
el tren que nunca cogimos.
Dónde fue a parar
el eco de aquel sonido.
Ahora quién lo dio
por perdido aquel sonido.

El humo nos llegó.
El humo nos cegó.

Picamos los cebos
de todas las trampas,
creyendo que nunca
nos irían a atrapar.

La orquesta anunció
la última danza
pero no tuvimos
fuerzas para bailar.

Y ahora me temo
que se ha hecho muy tarde,
ya nada tiene el mismo color,
se convirtió el vino en vinagre,
las uvas en pasas
y el amor en dolor.

Dónde fue a parar
el tren que nunca cogimos.
Dónde fue a parar
el eco de aquel sonido.
Ahora quién lo dio
por perdido aquel sonido.

El humo nos llegó.
El humo nos cegó.

El tren que nunca cogimosM-Clan

Y alquien se preguntó… ¿por qué nos odian tanto?

Mois

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Ilusión robada

Me han robado una ilusión…

y no sé dónde la han puesto.

Mois

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Yo soy cristiano

Yo soy cristiano.
Yo soy cristiano Protestante, porque protesto ante las injusticias, protesto ante la falta de ayuda a los desfavorecidos, protesto para dar voz a los sin voz.
Yo soy cristiano Evangélico, porque allá a donde voy trato de llevar el mensaje del evangelio, viviéndolo y siendo testigo.
Yo soy cristiano Ortodoxo, porque creo en la importancia de la Tradición y trato de guardar las cosas buenas e importantes, cambiando unicamente aquellas que no lo son.
Yo soy cristiano Católico, porque católico significa universal, de todos, para todos.
Yo soy cristiano.

Mois

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Hombre y mujer los creó

Si Dios nos creó a su imagen, ¿por qué nos empeñamos en hacernos unos superiores a otros?
Distintos, pero complementearios.

Hombre y mujer los creo…

Mois

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