Buscando mi nombre

Mois Veros

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Jo no t’espere

He decidit unirme a la campanya del ”Jo no t’espere”…
al jo no t’espere egoísme,
al jo no t’espere rencor,
al jo no t’espere enveja,
al jo no t’espere resentiement.
Unirme al jo no t’espere odi,
al jo no t’espere desamor,
al jo no t’espere desesperança,
al jo no t’espere incomprenssió.
Unirme al jo no t’espere intolerància,
al jo no t’espere violència,
al jo no t’espere insolidaritat,
al jo no t’espere intransigència.

…jo si t’espere Benet, jo si t’espere Jesús.

He decidido unirme a la campaña del “yo no te espero”…
al yo no te espero egoísmo,
al yo no te espero rencor,
al yo no te espero envidia,
al yo no te espero resentimiento.
Unirme al yo no te espero odio,
al yo no te espero desamor,
al yo no te espero desesperanza,
al yo no te espero incomprensión.
Unirme al yo no te espero intolerancia,
al yo no te espero violencia,
al yo no te espero insolidaridad,
al yo no te espero intransigencia.

…yo sí te espero Benedicto, yo sí te espero Jesús.

Mois

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El niño de la guerra

Estabamos escondidos cuando llegó una patrulla enemiga. No tuvimos tiempo de escapar, la sorpresa nos cayó como un jarro de agua fría. Nuestros soldados quedaron tan desconcertados como nosotros.

Nos llevaron a un refugio (gracias a Dios que no nos mataron en el acto). Había soldados entre nosotros, pero también docenas de mujeres y niños. Sentí lástima por ellos. Yo ya había vivido bastantes años, pero tal vez para aquellos aquel fuera su último destino. Nos encerraron juntos, hombres y mujeres, ancianos y niños, en un minúsculo habitáculo que vigilaban sin descanso. Algunos de nuestros soldados, los más dados a la negociación trataron de convencer al enemigo, sin resultado, de que soltaran a mujeres y niños. Mientras, los demás, permanecíamos allí, en silencio sin saber qué hacer o qué decir.

Oímos a un soldado enemigo hablar con otro. Según pudimos descifrar, querían ejecutarnos en menos de un par de días. Un sudor frío nos recorrió el cuerpo. Aquella angustiosa espera era peor castigo que haber muerto en la redada.
Nuestros soldados insistieron. Ya habían decidido morir, pero peleaban por salvar a los civiles. Sólo recibieron una negativa por respuesta, además de algún que otro golpe. Se resignaron. Todos nos resignamos a morir.

Cuando nuestra esperanza se había desvanecido, un niño de unos doce años se levantó y se dirigió a nuestros guardianes. Todos nos quedamos extrañados por aquel gesto, e incluso alguno comentó que sería en vano, pues un niño nada podría hacer cuando los mejores negociadores habían fracasado. Todo lo más que podía conseguir era un puntapié en la boca del estómago.

El niño llegó hasta donde estaban nuestros captores y sin decir una sola palabra se arrodilló antes ellos y dijo: Lo siento. Entonces, sin poder contener las lágrimas, pidió y suplicó por nuestra vida, por la de todos aquellos que estabamos encerrados con él… salvo por la suya. Pedía ofrecerse como víctima a cambio de salvar la vida de todos. Los captores, asombrados, dudaron un momento. Sin embargo, el capitán, conmivido por aquel gesto, decidió que aquello no podía continuar.
Se llevaron al niño y nos quedamos un rato esperando en el vacío. Llegó un guardia y nos sacó de allí. La guerra había terminado. Nos liberaron y regresamos a casa. Todos menos aquel niño.

No sé qué fue de aquel pequeño de doce años de mejillas empapadas en llanto… aunque lo más probable es que fuera feliz.

Y en un ataque de pura rabia, rompió a llorar de impotencia…y nos salvó.

Mois

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A 2cm del fin

¿En qué piensan muchos conductores? ¿Acaso no saben (a mi me insistieron MUCHO en el tema) que el paso de cebra da prioridad a peatones y bicicletas?
Porque no es sólo que lo hagan mal, sino que encima te miran con reproche echándote la bronca.
Hoy, por enésima vez, han estado a punto de atropellarme. En la salida de siempre, donde brota una palmera del carril bici. Donde la visivilidad es reducida para mi por el edificio que están construyendo, pero para ellos hay un evidente paso de cebra.
Lo curioso es que esta vez lo que me ha salvado ha sido la campaña de tráfico sobre el alcohol. He visto el anuncio antes de salir de casa y justo antes del cruce lo he recordado, así que he frenado hasta casi pararme cuando un coche ha pasado por mi lado pegando un frenazo (acompañado por supuesto de la mirada de reproche).
No sé por qué los conductores son tan agresivos al volante. Yo tengo mucha más paciencia, dejo pasar a los peatones en el paso de cebra (como se debe hacer!! no sólo cuando están a mitad de la carretera!!), pido disculpas cuando me equivoco y no me enfado ni me comporto como un energúmeno cuando alguien comete un error “que me fastidia” .Un poco de civismo, educación y cordialidad nos vendría bien a todos. Sobretodo si eso salva la vida de personas, que cualquier día me veo en el suelo… o no me veo.

Por una convivencia más pacífica… y una conducción menos agresiva.

Mois

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Lágrimas

Hay muchos tipos de lágrimas.
Están las lágrimas de alegría, cuando la emoción te invade. Un reencuentro, una gran noticia, hacen correr las lágrimas que brotan sin medida y que uno no se preocupa por ocultar o disimular.
También están las lágrimas de tristeza, cuando un sentimiento de vacío nos invade. La pérdida, la nostalgia… esas lágrimas que acompañan al nudo en el estómago, que uno trata de disimular o derramar a solas.
Otras lágrimas son las que acompañan a la risa, una risa insostenible que acaba ”explotando” por los ojos y nublando la vista mientras el cuerpo disfruta del estremecimiento característico de la risa.
Lágrimas de rabia, de impotencia… aquellas que se derraman cuando ya no puedes más, no puedes hacer más, te sientes sin salida, atrapado en la injusticia. Cuando solo quieres gritar y derribar el muro que te oprime.
En definitiva lágrimas que expresan emociones, sentimientos, vivencia. Pura expresividad concentrada en una gota que recorre la mejilla en busca de libertad, de ser expresada. Simplemente lágrimas…

Vive, siente… llora…
Mois

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Donar

¿Alguien conoce alguna experiencia más gratificante que la de darse? Porque yo no.
La transfusión de sangre es una de las experiencias más gratificantes del mundo y se la recomiendo a toda persona que pueda. La alegría que me invade mientras estoy tumbado en la camilla es dificilmente descriptible con palabras.
Hay a quien le da miedo la aguja, pero yo disfruto de esa “picada” porque significa que estoy compartiendo mi vida, algo tan mio como mi sangre que servirá para salvar la vida de alguien que la necesita. Es dar una parte de ti que pasará a formar parte del otro. Es, a su manera, una comunion de sangre. De sangre ofrecida y sangre aceptada. En este caso “no derramada”, sino “entregada” para dar vida.
Gracias a todos los donantes. Gracias por compartir, ofrecer, dar vida.

“VUELCATE CON LA VIDA. DONA SANGRE”

Mois

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