Buscando mi nombre

Mois Veros

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Las palabras de mi corazón que mi boca no sabe pronunciar

Tal vez jamás te lo haya dicho… pero te admiro profundamente..
Admiro tu sonrisa que sale en los mejores y peores momentos, que es capaz de responder a una mirada, de destruir la tristeza del día más sombrío, que brilla en la oscuridad de mi soledad cuando me siento abatido.
Admiro tus ganas de vivir , que son capaces de levantarte cuando estás en el suelo, que te hacen darte a los demás a cada momento, que te disponen para romperte por una causa justa.
Admiro tu inocencia y tu humildad, que te hacen ilusionarte con los proyectos sabiéndote pequeña, que te ayudan a crecer y a aprender, a tener necesidad de Dios.
Admiro tu buen humor, tus palabras de aliento, tu “tonillo de madraza”, que me hacen sentir mejor y me descubren que Dios me ama también a través de ti.
En definitiva, te admiro a ti por completo, con tus virtudes y defectos, porque consigues convertir tus defectos en dibujos de virtudes, en empeño por cambiar y crecer, que son suspiro del deseo de ser “Hombre nuevo”.
Gracias por tu sonrisa, gracias por tus ganas, gracias por tu inocencia y tu humildad, gracias por tu buen humor… gracias por ser como eres y gracias por tu AMISTAD.
Y eternamente gracias por dejarme ser parte de tu vida.

Mois

A ti, que te dejas guiar por el Espíritu y que luchas por lo que crees.
A ti, que me haces crecer, aprender de mis errores , reconciliarme conmigo mismo.
A ti, que no crees en los ángeles cuando tú eres uno de ellos.

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Diario de a bordo 513 – Sobre el papel

Ella escribe. Y esta vez, ha escrito para mi. Su arte radica en la espontaneidad con la que escribe. Su don está en sus manos. Lápiz y papel. Y deja volar su espíritu en cada palabra.

Más allá de una realidad incierta, llena de viajes en los que gozar del sol en la cara, queda en su baúl su corazón guardado y según lo va llenando, va regalando felicidad.
No desea otro material que no sea su papel. Como el artesano, trabaja sus sueños con artesanía, con la tradición a sus espaldas. Aquí no podría.

Un simple gesto y cambia un “vale, y qué?” por la historia emocionante del trayecto, de la oración, de la experiencia. Y ahí queda su recuerdo. No se volverá a repetir, pero sucedió. Y en su baúl, entre todos los papeles que amontona, queda recogido para el recuerdo: “inolvidable”.

Un suspiro por cada letra, que en su baile ajetreado se dirige al corazón.
Esta vez al mío, especialmente dedicado.

Gracias por un papel que es un tesoro. Porque en él va tu corazón. Porque en él has grabado tu curiosidad, tu cariño, tu frescura. Porque sólo bastó una frase para conseguir un trocito de ti, de lo más intimo de ti.

“Es curioso, siempre estás escribiendo…¡me encanta!”

Mois

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A pesar de los milagros

Siempre me he considerado una persona “de ciencias”, pero NO todo tiene su respuesta desde ella. ¿Por ejemplo? Los milagros.
A lo largo de los evangelios, Jesús realiza varios milagros “para que la gente crea”. Son gestos dirigidos a manifestar el poder del Amor de Dios.
Actualmente, son muchos los que no acaban de creer debido los milagros. Y es que todo aquello que no tiene una explicación científica, aquello que parece alejarse de la “lógica” nos resulta difícil de creer. ¿Por qué esta reticencia?
Si lo pienso con detenimiento llego a la conclusión de que muchas veces creemos “a pesar de los milagros” y que en vez de ser un “agravante de nuestra fe” en ocasiones son un “atenuante”, una piedra en la que tropezar, algo que nos entorpece el camino.
Y es que, conociendo la ciencia moderna ¿cómo pensar el la curación de un ciego con barro? ¿o de un paralítico entrando a lavarse en un lago?
Pienso que porque no tenemos claro el concepto de milagro.

Las curaciones de Jesús nos parecen “magia” y eso rompe con las normas, con las leyes de la ciencia. ¿Cómo pensar que algo que “no sucede”… si sucede? La fe es capaz de mover montañas… ¿¿nos lo creemos?? Las dudas nos pueden… porque sabemos que las montañas no se mueven… ¿¿seguro?? ¿¿lo sabemos?? Cada día estoy más convencido de que muchas de las certezas que tenemos no lo son del todo.
Los milagros no son “ruptura” de las leyes… son “adaptación”.

Por otro lado, muchas veces pasamos por alto algunos pequeños milagros porque nos hemos acostumbrado a ellos. ¿Acaso no son un milagro los hermanos gemelos? O aún mejor… ¿no es un milagro la vida? También hay muchos milagros que cumplen las leyes de la ciencia, aunque desafiando a la estadística.
Y es que “Que no haya sucedido antes no significa que no sea posible” y más si hablamos del Señor que todo lo puede.

Un abrazo!
Mois

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