Sobre la Libertad

Llevo tiempo sin escribir en el blog y lo siento por si a alguno le gusta leerme. Tal vez suene raro, pero muhas veces somos capaces de ayudar a los demás sin darnos cuenta, sólo pensando en voz alta y al igual que otros me han ayudado así, “tal vez” yo ayude a alguien.

A pesar de no haber escrito, llevo tiempo dándole vueltas a la cabeza a muchos temas, entre ellos uno que me preocupa bastante: la Libertad. Pero no de la libertad de “no estar atado con cadenas”, no esa de “no estar encerrado en la carcel” sino de la Libertad.

Últimamente estoy teniendo conversaciones sobre el tema. Y siempre comentamos que no somos Libres. Estamos sujetos a nuestras propias “cadenas” y a las “cadenas ajenas”… entre ellas LA TELEVISIÓN (será tal vez por eso que a los canales también se les llama cadenas?). Y es que la televisión nos vende un mundo triste, un mundo vacío en el que TODO VALE, TODO está permitido, TODAS las respuestas son válidas, en el que vale lo mismo la opinión de un famosillo cualquiera que la de una persona formada, en la que “sinsentidos” se ven como cosas “normales” … un mundo muerto. Un mundo que a mí no me gusta, no me convence… y que no creo que sea real… todavía.

Desde mi punto de vista, como cristiano y catequista de adolescentes, veo que fuera de “esos mundos de la tele” hay mucho más, pero que es muy dificil de transmitir. Cuando tienen como referencia diaria “horas de caja tonta” y tú sólo tienes 2 horas a la semana (con suerte, si pueden venir…), la cosa aún se complica más. Y es que están sujetos por ideas que me sorprenden y, a veces, desconciertan. ¿Cómo puede verse como normal que un alumno se líe con su profesora? ¿Que “no sea malo” enrollarse cada noche con una persona diferente? ¿Que engañar sea un medio para obtener lo que “les apetece”?

Yo no tengo soluciones a todas las preguntas, me equivoco como el que más, pero hay cosas que me parecen de “tener dos dedos de frente”… y tal vez estamos presuponiendo que a determinadas edades se tienen esos “dos dedos de frente” cuando no se los estamos ofreciendo (que sí, es una edad difícil, pero yo no hace tanto que la tuve… y la situación era diferente, va empeorando “exponencialmente”).

Confío en que Dios me de más paciencia, más ganas, más entusiasmo. Confío en el Plan de Dios (tengo mis malos momentos, mis dudas, pero confío). Sé que Él sabe lo que hace… pero a veces “me confunde tanto”… Él nos da Libertad…. y qué hacemos con ella? Nos encadenamos, nos confundimos…
Espero que Dios me ayude a seguir sus caminos aunque no los comprenda y así ser realmente Libre.

Mois