Hace unos días, Cris me invitaba a responder a la pregunta “¿por qué escribes tu blog?”.

Podría escribir teorías interminables sobre el por qué basándome en argumentos lógicos, teologicopastorales, didacticodivulgativos, humorísticos e incluso anecdóticos.

Pero no escribo por teorías, más o menos bien argumentadas, sino por una necesidad inherente de expresión. Necesidad de hablar, divagar, escribir, mostrar, reir, respirar… y un blog permite hacer eso y más. Poner imagen a lo que pienso o escribo, ver que una idea que tengo en mi cabeza cobra forma y se matiza, es una manera de expresarme hacia mí mismo y hacia los demás.

Escribo lo que escribiría en mi libreta (la mayoría de cosas que escribo pasan antes por ella), frases que me gustan, cosas que me dicen, historias que se me ocurren…. Un poco el caos de mi cabeza.

Una vez descubrí que, aun sin saberlo, hay cosas nuestras que pueden servir a otros. Y es por eso que las cosas que aparecen en el blog no están metidas en un cajón, guardadas a cal y canto sino en Internet, al alcance del click de cualquiera que por “coincidencia” o por busqueda llegue hasta el.

Y es que mi blog trata de eso. De mi búsqueda. De la búsqueda de mi mismo, una búsqueda en la que es bueno compartir el camino, aunque haya etapas que sea necesario recorrer solo. Una búsqueda que, en sí misma, ya es parte de la respuesta. Una búsqueda que me dirá quién soy.

¿Por qué escribo un blog? No lo sé a ciencia cierta, pero supongo que la pregunta podría ser a la inversa. ¿Por qué no mi propio blog?

Y, qué diantres, también porque en el fondo me encanta escribir.

Mois