Una pareja de enamorados estaba sentada en un banco cogidos de la mano.
Entonces él, para probar cuánto lo quería le preguntó:
-¿A quién quieres más, a mi o a Dios?
Ella dudó un instante y él se enfadó y le dijo:
- Si dudas no necesito que me digas más. Ya veo lo poco que me quieres…
Dios, que observaba la escena, se quedo pensando:
“Cuánto debe de quererlo para haber dudado entre él y yo”.

Mois