Mientras escribo esta carta la brisa del océano me acaricia la piel. Ese inmenso océano que pronto será mi tumba.
Dicen que moriré como un héroe. Que la seguridad y el honor de mi país serán la recompensa por mi sacrificio. Rezo para que tengan razón.
En esta vida, sólo me arrepiento de no haberte dicho lo que sentía. Me gustaría estar en casa, me gustaría cogerte de la mano, me gustaría decirte que te he amado y solo a ti desde que era un niño.
Pero no es así. Ahora veo que morir es fácil, es el amor lo que cuesta. Mientras mi avión se hunde, no veré el rostro de mis enemigos, pero sí veré tus ojos como rocas negras heladas por el agua de lluvia.
Nos dicen que gritemos ¡BANZAI! cuando nos estrellemos contra el objetivo. En cambio, yo susurraré tu nombre.
Y en la muerte, como en la vida, seguiré siendo tuyo para siempre.
Alférez Hiroshi Takahashi

En cambio, yo susurraré tu nombre.
Mois

Ama.
Ama, ama, ama.
Me siento a reflexionar, a rezar, y un eco se repite en mi cabeza.
Ama.
Pudiera parecer que es repetitivo, pero cada palabra es diferente.
Ama… ama, ama, ama.
Trato de escuchar todo lo que me rodea: el río, el viento, los pájaros…
Ama.
No para de repetirse. Y entiendo que es Dios quien me habla.
Ama. Ama. Ama.
Pero, Señor, yo…
Ama.
Pero…
Ama. Ama. Ama. Ama.
No soy capaz. Me cuesta. Me duele. ¿Cómo ser capaz de hacer lo que me pides?
Ama.
Trato de insistir. Ama. Trato de evitar… Ama.
No puedo. No, no puedo. ¡NO PUEDO!
Ama.
Ama, ama, ama… Ama.
Está bien, Señor. Si es lo que quieres, que se haga tu Voluntad. Sea. Estoy dispuesto. Hágase en mí tu Voluntad. Aquí estoy para hacer tu Voluntad. Dame Tú la fuerza, el coraje, la sabiduría. Dame Tú el Amor.
Ama.
Ama, ama, ama.

Mois

Suave movimiento de la imprecisión
una melodía que se me escapó.
Esa flor de un día que se marchita
así me siento hoy.

Fue soplar las velas y en ese apagón
vi pasar mi vida y aunque me gustó
deja que te pida, si tú me permites,
contigo me voy.

Ahora me voy a dejar llevar
voy a callarme y escuchar.
Prometo que esta vez … voy a confiar en ti.

He peleado mucho y ya me cansé,
tanto sufrimiento para llegar a qué,
ahora un nuevo día parece decirme
déjate llevar.

Ahora me voy a dejar llevar
voy a callarme y escuchar.
Prometo que esta vez … voy a confiar en ti.

Sueño con las luces de hogares llenos,
un murmullo lejano que me es ajeno.
Cúbreme de besos, abrázame fuerte…
y déjate llevar.

Y es que me voy a dejar llevar
voy a callarme y escuchar.
Prometo que esta vez … voy a confiar en ti.

Y es que me voy a dejar llevar
voy a callarme y escuchar.
Prometo que esta vez … voy a confiar en ti.

Voy a confiar… y a dejarme llevar.
Mois

— Bueno, adiós. Ha sido muy gentil conmigo. Ahora voy a tomar un buen baño caliente.
— Ah… me olvidaba decirte que…
— Dilo.
— Que tengo unas ganas de hacerte el amor que no te puedes ni imaginar. Pero esto no se lo diré a nadie. Sobre todo a tí. Deberían torturarme para obligarme a decirlo.
— ¿A decir qué?
— Que quiero hacer el amor contigo. No una vez solo, sino cientos de veces. Pero a tí no te lo diré nunca. Solo si me volviera loco te diría que haría el amor contigo, aquí, delante de tu casa, toda la vida.


¡Buenos días, princesa!
Mois

Todo empezó, como siempre en los Caminos de Dios, casi por casualidad. Sueños adolescentes, el reto de crecer juntos, el reto de acompañar.
Paso a paso, hora tras hora, era Su Camino no nuestro camino, pero esto no es el final. No es una despedida, no es la meta ni el destino, es una apuesta de futuro, un SÍ confiado, nuevos horizontes para disfrutar.
Hemos vivido una aventura juntos, tres años al caminar y un mensaje marca nuestros corazones: “Aquí estoy para hacer Tu Voluntad”.
El Espíritu sopla, muchos sueños se cumplen, algunos se resisten mientras que otros sucumben. Señor, Tú has trazado los renglones de esta historia, nuestra historia y juntos daremos muchos pasos más.
Hemos vivido una aventura juntos, tres años al caminar y un mensaje marca nuestros corazones: “Aquí estoy para hacer Tu Voluntad”.
Solo hay que saber mirar para ver el milagro. Es Tu Obra, no la nuestra; son Tus Niños, no los nuestros. Pero los queremos como si lo fueran, eso nadie lo puede dudar.
Gracias por lo vivido, gracias por lo que vendrá, gracias por Tu Amor inmenso, Padre, gracias por cada oportunidad.
Hemos vivido una aventura juntos, tres años al caminar y un mensaje marca nuestros corazones: “Aquí estoy para hacer Tu Voluntad”.

Una acción de gracias por todo este tiempo compartido.
Mois

No me importa que no me quiera, yo la quiero por los dos.

Amor. Darse. Amar.
Mois


Amor de Creador.
Mois

En la posada del fracaso,
donde no hay consuelo ni ascensor,
el desamparo y la humedad
comparten colchón
y cuando, por la calle,
pasa la vida, como un huracán,
el hombre del traje gris
saca un sucio calendario del
bolsillo y grita
¿quién me ha robado el mes de abril?
¿Pero cómo pudo sucederme a mí?
¿Quién me ha robado el mes de abril?
Lo guardaba en el cajón
donde guardo el corazón.
La chica de BUP casi todas
las asignaturas suspendió
el curso en que preñada
aquel chaval la dejó y cuando en la pizarra
pasa lista en profe de latín
lágrimas de desamor
ruedan por la página de un bloc
y en él escribe
¿quién me ha robado el mes de abril?
¿Cómo pudo sucederme a mí?
¿Pero quién me ha robado el mes de abril?
Lo guardaba en el cajón
donde guardo el corazón.
El marido de mi madre
que en el último tren se largó
con una peluquera
veinte años menor
y cuando exiben esas risas
de Instamatic en París,
derrotada en el sillón,
se marchita viendo Falcon Crest
mi vieja y piensa
¿quién me ha robado el mes de abril?
¿Cómo pudo sucederme a mí?
¿Pero quién me ha robado el mes de abril?
Lo guardaba en el cajón
donde guardo el corazón.

Siempre acaba siendo un mes de abril.
Mois

A veces, la respuesta de Dios es el silencio.

Pero continúa obrando en silencio.
Mois


Poesía eres tú.
Mois

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